EL "ACUERDO DE PAZ" IMPUESTO A PALESTINA

El “acuerdo de paz” impuesto a Palestina se acerca tras la inacción árabe con Gaza y la embajada de EEUU en Jerusalén

Jueves 24 de mayo de 2018 por CEPRID
Alberto Cruz - CEPRID

El fin del Ramadán va a suponer el principio de una nueva era para Palestina. Si algo han puesto de manifiesto los últimos años en los territorios palestinos ocupados de Cisjordania y Gaza es la aparición de una nueva generación que sostiene que es ya imposible mantener la idea de los dos Estados –que preservaría el carácter étnico judío, además de que sería imposible de amtnener por la discontinuidad territorial de los bantustanes- y que apuesta de forma clara y combativa por la idea de un solo Estado con los mismos derechos para todos, al tiempo que refuta el paradigma sionista de un etnoestado y pondría de nuevo sobre la mesa el derecho al retorno.
Esta nueva generación ha nacido dentro de los Acuerdos de Oslo y los rechaza en su gran mayoría (65%, según la última encuesta conocida del pasado mes de marzo), por lo que a medio plazo supone un problema tanto para los colaboracionistas de la Autoridad Palestina como para otras formaciones, apoyen o no al mini-gobierno de Ramala. Esta es una de las razones por las que a partir del verano se va a relanzar un “plan o acuerdo de paz” con el que se quiere cerrar un capítulo que molesta tanto a EEUU como a Israel y a los países árabes, deseosos de normalizar relaciones y centrarse en lo que realmente les interesa: Irán.
Aunque se viene hablando de ello desde noviembre del año pasado, cuando se conoció por una filtración un detallado plan saudita para "establecer relaciones entre Arabia Saudita e Israel sobre la base de la asociación estratégica con EEUU" (1), es ahora cuando se ha decidido ponerlo finalmente en marcha ante la inacción del resto de países árabes frente a las provocaciones israelíes. Si no ha habido postura alguna con los ataques de Israel a Siria con el pretexto de impedir la expansión de Irán allá, mucho menos los ha habido con las matanzas de manifestantes que reclamaban el derecho al retorno en Gaza y el traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén escupiendo, una vez más, sobre el derecho internacional.
El traslado de la embajada no ha sido otra cosa que un globo sonda lanzado por EEUU-Israel-Arabia Saudita para ver la reacción no sólo de los gobiernos árabes, sino de la calle. La constatación de que no ha habido la menor respuesta efectiva pese a la matanza realizada en Gaza coincidiendo con su traslado, más allá de los típicos y tópicos comunicados de condena, ha puesto de manifiesto que se está en el momento oportuno para lanzar la gran apuesta: un “plan de paz” para Palestina que allane el camino para la confrontación definitiva contra Irán. Porque no se puede arremeter contra el país persa dejando en la retaguardia un problema como el palestino.
La posibilidad de que una guerra entre Israel e Irán, o entre Israel y Hizbulá (con resultados imprevisibles puesto que no hay que olvidar que en dos ocasiones este movimiento político-militar libanés derrotó al considerado “invencible” ejército israelí) y que dicha guerra vuelva a galvanizar a la calle árabe como lo hizo en el año 2006 (2) ha acelerado todos los planes. La calle árabe está anestesiada, los palestinos están solos y es el momento oportuno para cerrar el único capítulo que puede dificultar los planes agresivos contra Irán.
Este movimiento se produce, además, en un momento en el que la influencia iraní ha crecido exponencialmente en todo Oriente Próximo. El fracaso de la primera andanada para derrocar al gobierno iraní (meses de diciembre del año pasado y enero de este), el fortalecimiento de los hutíes en Yemen, la victoria electoral de Hizbulá y sus aliados en Líbano, la acelerada recuperación de territorios por parte del gobierno sirio y la alianza, cada vez más estrecha, de Hamás con Irán y Hizbulá -como reacción a la postura timorata de los países árabes al cambio de embajada estadounidense y al declarado intento de normalizar relaciones con Israel- (3), es decir, el fortalecimiento del “”Eje de la Resistencia”, obliga a acelerar todo el proceso.
Para EEUU, Israel y Arabia Saudita es necesario tener las manos libres respecto a Irán. Y para ello hay que deshacerse de Palestina. Eso es lo que está ahora a punto de concretarse con ese “acuerdo de paz” que se pretende definitivo.
Dicho plan será presentado por EEUU, ha sido co-elaborado con Israel y cuenta con el reconocimiento de los países árabes. El hecho de que Egipto y Jordania, que mantienen relaciones diplomáticas con Israel, no hayan retirado sus embajadores tras las matanzas de Gaza es un indicativo más que suficiente. El hecho de que los países árabes no hayan reaccionado ante dichas matanzas y la cumbre de emergencia islámica de rechazo a ellas haya tenido que ser convocada por Turquía (y los países árabes no han tenido más remedio que acudir, pero sin la relevancia necesaria puesto que no fue ni un solo primer ministro a excepción del jordano) indica lo que se está cociendo.
Se hace, además, en un momento en el que Hamás ha tenido que aceptar plegarse a la presión egipcia tras la matanza de la última gran movilización por el derecho al retorno. De hecho, Hamás ha suspendido dichas movilizaciones.
Egipto presionó a Hamás para que suspendiese las movilizaciones a cambio de abrir el paso fronterizo de Rafá durante todo el mes del Ramadán y así lograr que los miles de heridos puedan ser atendidos en hospitales egipcios y que la población gazatí, hundida en la miseria por el bloqueo, se abastezca. Al mismo tiempo, la presión egipcia se realiza en un momento en el que Hamás se debate ahora mismo en un duro enfrentamiento interno entre quienes quieren mantener las movilizaciones y quienes plantean que hay que llegar a una tregua de 10 años y lograr algún tipo de acuerdo para poner fin o suavizar el bloqueo a Gaza.
Egipto está siendo el policía bueno, y Hamás lo ha entendido así. El policía malo son los otros países árabes, que han amenazado con suspender todo tipo de ayuda, por simbólica que sea, si se reinician las movilizaciones. Si durante todo el mes del Ramadán la calma se mantiene será el momento de dar el paso final: el "acuerdo de paz".
Dicho acuerdo establece la transferencia a los palestinos de unos 720 kilómetros cuadrados del Sinaí egipcio (aunque este país recuperaría ese territorio con una cesión similar del Negev de la Palestina histórica) incluyendo dos ciudades, El-Arish y Sheij Zuweid, en las que se construiría un puerto marítimo nuevo y un aeropuerto, respectivamente. En la esa zona ha sido muy activo el llamado Estado Islámico y muchas de las aldeas que ahora hay en ese territorio están dañadas, o sus edificios destruidos, por los bombardeos del ejército egipcio y gran parte de su población se ha desplazado hacia otros lugares. No es una zona deshabitada, pero sí poco poblada.
El "plan" no supone una Palestina independiente. Tendría una soberanía limitada, incluiría incluso la parte de Cisjordania que ahora controla -es un decir- la llamada Autoridad Palestina, incluido el barrio árabe de Jerusalén Este, pero la ciudad vieja jerosimilitana pasaría a ser parte de Israel, así como el Valle del Jordán. La mezquita de Al-Aqsa quedaría bajo supervisión palestino-jordana y la capital sería Abu Dis, una aldea cercana a Jerusalén. Precisamente Jordania es otro país que está presionando para que este plan se ponga en marcha.
Desaparecería el derecho al retorno y se establecería un "sistema económico para compensar a los refugiados" (es decir, los países petroleros pagarían para que los casi siete millones de refugiados se quedasen en los países donde están –Jordania, Líbano y Siria principalmente- y, al mismo tiempo, se recompensaría a esos países por ello). Y por supuesto que desaparece, otra vez, el llamado derecho internacional puesto que no se recoge nada de respeto a las fronteras de 1967 como exigen las resoluciones de la ONU.

¿Y la Autoridad Palestina?
Si la llamada Autoridad Palestina se negase a aceptar este plan, desaparecería todo tipo de ayuda financiera (200 millones de dólares están ahora mismo bloqueados), así como toda la ayuda del programa de la ONU para los refugiados.
El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, no quiere pasar a la historia como un traidor y está intentando hacer un último y desesperado intento por enfrentar lo que se avecina. Después de negarse durante años (desde la agresión a Gaza del 2014) a llevar a Israel a la Corte Penal Internacional, ahora lo acaba de hacer. Fue el 22 de mayo y se dice sin rubor alguno ahora que "tiene que realizarse una investigación exhaustiva de los abusos contra los derechos humanos" por parte de Israel (4).
Abbas está enfermo, tiene 83 años y sabe que ya no tiene nada que perder. Al mismo tiempo, la lucha por su sucesión es muy encarnizada. Son al menos seis los personajes palestinos que aspiran a sucederle, con mayor o menor peso dentro de Fatah y con más o menos apoyos de Israel y de EEUU.
No hay que perder de vista que Fatah controla la Autoridad Palestina y gobierna las áreas de Cisjordania mientras que Hamás gobierna la Franja de Gaza. Y no hay que olvidar que fue Hamás quien ganó las elecciones en 2006, triunfo no reconocido por Fatah, ni por Israel, ni por EEUU ni por la Unión Europea. Desde ese momento, Fatah no reconoce al Consejo Legislativo Palestino pese a que en virtud de los Acuerdos de Oslo es el parlamento legal.
Cualquiera de los candidatos, todos de Fatah o próximos, que pelean por el cargo puede llegar a acuerdos por su cuenta y sancionar el “acuerdo de paz” con quienes lo patrocinan. Especialmente quien ahora ejerce de primer ministro, Rami Hamdalá, es quien cuenta con más apoyos de Israel y EEUU.
Ya se le ha ofrecido el caramelo, en forma de dinero, si sucede a Abbas y acepta el “acuerdo de paz”. Se habla de hasta 40.000 millones de dólares para “desarrollo de industria y paliar el paro”. A cambio se le pide que coopere y “estabilice la situación”. Sin embargo, no parece que sea el candidato de Egipto y Jordania.
Y mientras, Hamás también se debate en su lío haciendo un movimiento extraño: ha pedido la celebración de un nuevo Consejo Nacional Palestino bajo los auspicios de Egipto. El 30 de abril tuvo lugar la última convocatoria de esa entidad, a la que no asistieron ni Hamás, ni la Yihad Islámica, ni el Frente Popular para la Liberación de Palestina-Comando General, ni el histórico Frente Popular para la Liberación de Palestina. La anterior, celebrada en enero, había sido boicoteada por los tres primeros por entender que debería haberse hecho fuera de Palestina para que pudiesen participar en él los representantes del exilio, es decir, los refugiados.
Este movimiento es extraño porque indica que es del interés de Egipto para promover a su candidato a la sucesión de Abbas. Sobre todo, porque al no reconocer Fatah la legitimidad del Consejo Legislativo Palestino, el Consejo Nacional Palestino se convierte en la única legitimidad existente y sería determinante a la hora de elegir al sucesor. Y ahí un candidato de consenso podría estar fuera del control de Fatah y, por lo tanto, sería más manejable para Egipto.

Notas:

(1) Alberto Cruz, “La nueva estrategia de Arabia Saudita: vender a Palestina para comprar la guerra contra Irán pasando por Líbano”. https://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2309
(2) Alberto Cruz, “El grito de la calle árabe: “sin justicia no hay paz”,->El grito de la calle árabe: “sin justicia no hay paz”, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=36850
(4) Middle East Eye, “Palestinian foreign minister to press ICC on Israeli war crimes probe”, http://www.middleeasteye.net/news/palestinian-foreign-minister-press-icc-israeli-war-crimes-probe-1247363419

Alberto Cruz es periodista, politólogo y escritor. Su nuevo libro es “Las brujas de la noche. El 46 Regimiento “Taman” de aviadoras soviéticas en la II Guerra Mundial”, editado por La Caída con la colaboración del CEPRID y que ya va por la tercera edición. Los pedidos se pueden hacer a libros.lacaida@gmail.com o bien a ceprid@nodo50.org

BDS: CÓDIGO DE BARRAS 871

2018·05·16 • Fuente: Taxi amarillo, La Haine

Cambian de 729 a 871 el código de barras de Israel para evitar el boicot a sus productos

Hace tiempo de que se informó de que el código de barras que comenzase por 729 estaba fabricado en Israel, por lo que se recomendaba no comprarlo como forma de protesta a este régimen.



Ahora parece que han optado por cambiar este código para evitar que la gente compre productos de procedencia israelí. El código de barras indica la procedencia del producto, no quién o dónde lo vende, de ahí el error que se origina.

Lista de productos de Israel que podemos boicotear:

- FRUTAS: Mangos y melones CARMEL. Aguacate ecológico Ecofresh-Carmel.
- TECNOTRON: Fotomatones y otras instalaciones recreativas callejeras.
- NANAS: Estropajos jabonosos.
- PATATAS: Variedad Mondial, LZR (En Mercadona) variedad Vivaldi y Desiree.
- VINO: Carmel Mizrachi Wines, vinos de Israel.
- ESHET-EYLON: Clasificación automática de frutas.
- NETAFIM: Equipos de riego.
- MILONOT: Piensos para el ganado, Planta textil algodonera, Central de mecanización del algodón, Matadero de aves, Envasado de frutas, Procesado de frutas y hortalizas, Maduración y envasado de bananas, Centro de proceso de datos...
- DÁTILES CARMEL: Jordan Plains.
- AGUA MINERAL EDEN: Garrafas para surtidores públicos.
- MENNEN: Sistemas de monitorización de pacientes en cuidados intensivos.
- COSMÉTICOS REVLON: En casi todas las droguerías y perfumerías.
- AHAVA: Cremas, sales, lociones.
- BAÑADORES GIDEON OBERSON y GOTTEX.
- ROPA INTERIOR VICTORIAS SECRET, WARNACO, THE GAP, NIKE.
- APARATOS DE AIRE ACONDICIONADO JOHNSON, WHITE WESTINGHOUSE, AIRWELL y ELECTRA.
- EPILADY: Máquinas de depilación y masaje.
- VEET: Cera de depilación.
- INTEL: El mayor fabricante de microprocesadores del mundo.Fue la primera empresa extranjera que abrió una sucursal en Haifa en 1974.
- EMBLAZE: Esta compañía israelí por primera vez estará en la prestigiosa lista de compañías como Nokia y otras que desarrollan teléfonos móviles. Emblaze actuará en conjunción con la israelí Partner Communications, que opera bajo el nombre de firma de Orange.
- RAFAEL: Sistemas de seguridad para el hogar.
EMPRESAS EXTRANJERAS QUE APOYAN A ISRAEL:
McDonald’s, Timberland, Revlon, Garnier, Hugo Boss, Tommy Hilfiger, Calvin Klein, L’Oreal, Garnier.....
- JOHNSON & JOHNSON: En el 50º Aniversario de la Independencia de Israel, a Johnson & Johnson le fue concedido el mayor galardón, el Jubilee Award, en reconociemnto a su apoyo a la economía israelí.
- TELEFÓNICA: Adquiere gran parte de sus productos en Israel entre ellos, los multiplicadores de líneas, componentes para redes y sistemas de facturación de llamadas.

Fuente: Taxi amarillo, La Haine

NAKBA: 70 AÑOS

El devenir Nakba del mundo: A 70 años de la colonización sionista en Palestina

El necropoder es la forma en la que se estructura la colonización sionista en Palestina y el modo, por tanto en que ésta se proyecta en orden a producir una Tierra vacía, ahí donde pervivía por milenios una sociedad viva, diversa, multireligiosa y multilinguística así como enteramente cosmopolita.

Rodrigo Karmy Bolton (colaborador del Foro Palestina Libre de Zaragoza)

http://www.eldesconcierto.cl/2018/05/14/el-devenir-nakba-del-mundo-a-70-anos-de-la-colonizacion-sionista-en-palestina/

Solemos escuchar que, desde la fundación del Estado sionista de Israel para los palestinos aconteció la “nakba” o “catástrofe”. Tal “nakba” no es el nombre de una fatalidad histórica que se traduzca pasividad política, sino mas bien, la imagen mas pregnante de una lucha histórica que no comienza en 1948 sino mucho antes cuando aún la Palestina histórica estaba en manos británicas. Nakba, para los palestinos significa lucha. Cuerpos y lenguas, vidas y discursos enredados en la trama de las resistencias, articulados en las múltiples formas de lucha contra el último bastión propiamente “colonial” (Hillal, 2009).

El devenir nakba del mundo: A 70 años de la colonización sionista en Palestina
En efecto, la fuerza del nombre “nakba” implica situar el problema “palestino-israelí” como un conflicto de naturaleza colonial. Pero, más allá de las formas clásicas de colonización (la francesa y la británica), las diferentes formas que ha asumido el colonialismo sionista han llegado a articular lo que he denominado una “colonización inversa”: si los proyectos coloniales clásicos (desde el hispano-portugués al franco-británico) siempre condujeron su violencia a un movimiento orientado a la inclusión de los nativos a los cánonces impuestos por las respectivas metrópolis; el proyecto sionista hace exactamente lo contrario: se orienta hacia la expulsión sistemática de la población “nativa” (los palestinos).

A esta luz, la colonización ha sido excedida por un elemento crucial que, según Achille Mbembe condiciona la configuración del poder en el contexto colonial: el necropoder, la presencia de un poder de muerte que opera cada vez, en virtud de la existencia de un estado de excepción hecho regla (Mbembe, 2006). Para el colonizado –por cierto, en aquellos que habitaban bajo égida hispana-portugesa o franco-británica– todas las instituciones coloniales operan como una excepción hecha regla abriendo siempre la posibilidad de dar la muerte impunemente. En efecto, para Mbembe, el paradigma del funcionamiento necropolítico entendido como aquél poder característico de las diversas formas de colonización, sería Palestina. Quizás, el giro brutal que inaugura la colonización sionista, según el cual, no se trata de integrar al nativo, sino mas bien de expulsarlo, yace desde el principio cuando los grandes ideólogos del sionismo acuñaron una fórmula tan exacta como cruenta: un “pueblo sin tierra (el pueblo judío), para una tierra sin pueblo (palestina)”.

Nunca el proyecto sionista reconoció la existencia de la población palestina, menos aún, ha admitido su existencia como “pueblo”. Mas bien, su imposición fue, sintomáticamente ejercida desde la “negación” de la existencia de “nativos”. Esta tierra –la supuesta “Tierra prometida”- estaba enteramente vacía, dispuesta a ser cultivada por los nuevos colonos, entregada sin más a las laboriosas manos de aquellos que supuestamente “retornaban” después de milenios a su –también supuesto– hogar. Todo el discurso sionista se articula en función de esa producción del vacío: en esta Tierra no hay nada ni nadie. Como ha visto el historiador Schlomo Sand, el sionismo fue construido como un discurso estatal-nacional que hacía mutar la noción “espiritual” de la Tierra sostenida por la tradición rabínica, por una concepción “territorial” que terminaba por identificarla a una geografía particular (Sand, 2011). Y, como ha insistido Ilán Pappé, la producción de vacío como operación colonial, significó ejercer una verdadera “limpieza étnica de Palestina” que no comienza con la derecha israelí, sino con la propia fundación del Estado sionista (Pappé, 2015).

El necropoder es la forma en la que se estructura la colonización sionista en Palestina y el modo, por tanto en que ésta se proyecta en orden a producir una Tierra vacía, ahí donde pervivía por milenios una sociedad viva, diversa, multireligiosa y multilinguística  así como enteramente cosmopolita. Desde el Imperio Romano hasta el Imperio Turco-Otomano, Palestina ha sido habitada por muchas comunidades religiosas y linguísticas que siempre se mezclaron entre sí, conviviendo entre sí como un lugar clave de la cultura y la política Mediterráneas.

El proyecto sionista pretendió vaciar todo eso: desde la publicación de “El Estado judío” de Theodor Herzl hacia finales del siglo XIX, hasta la Declaración Balfour en 1917 que apoya explicitamente la creación de un “hogar nacional judío”, así como también, la llegada de las primeras comunidades sionistas, se trató de expansión, dominio y nunca de convivencia. Y, cuando decimos “convivencia” no queremos dibujar un paraíso, sino tan sólo un espacio cosmopolita, en el que crecían comunidades diversas que interactuaban entre sí.

En contra de la dimensión cosmopolita que componía a la sociedad palestina, el sionismo implantó el significante “judío” como un referente no ya religioso, sino estrictamente racial, no referido a la dimensión “espiritual” –como decía Sand– sino “territorial”. Por eso, el movimiento nacional palestino vivo desde principio de los años 20 siempre apostó por la creación de un Estado laico y democrático y nunca por la existencia de un Estado que llevara consigo alguna impronta étno-confesional (como ocurre con la noción de “judío” propuesta por Herzl y los ideólogos posteriores del sionismo). Que las NNUU haya anunciado la solución de los dos Estados desde 1948 y que –ya desde ese entonces– Israel haya hecho esa opción un imposible, nada tiene que ver con la voz palestina que ha estado en juego: un solo Estado sin referencia étnica alguna (Edward Said era partidario de un Estado binacional), en contra del discurso orientado a la producción del vacío y su necropoder.

Que la conmemoración de los 70 años de la nakba no nos paralice. Que nos abra las puertas para lo único que verdaderamente importa: la puesta en juego de una “intifada general” que pueda desactivar no sólo a la colonización sionista, sino a todos aquellas necropolíticas, cuyas formas de producción del vacío, no dejan de herir la cotidianeidad. Intifada frente a la nakba, levantamiento, revuelta, resistencia frente a la colonización, el poder y los modos necropolíticos de represión. Pues, si los palestinos traen consigo una fuerza mitológica consigo –en cuyas imágenes aún pueden descansar sus muertos– es aquella que impregna el término “intifada”. Como una invitación a la destitución de las formas de opresión, la intifada ha de ser una potencia destituyente cuyo estallido revoque los poderes (coloniales) establecidos y de a luz una imaginación ávida por volver a habitar lo que aún y a pesar de todo, podemos llamar mundo.



NAKBA. COMUNICADO FORO PALESTINA LIBRE

Comunicado urgente Foro Palestina Libre de Zaragoza
14-05-18, víspera de los 70 años de la Nakba

En otro tristemente predecible crimen perpetrado en Palestina contra las movilizaciones populares de protesta por el ejército sionista de ocupación, crimen masivo bendecido por el Estado español como parte de esa banda corrupta llamada "Comunidad Internacional", el número de víctimas mortales durante las últimas hora supera ya la cifra de 40 personas y los heridos se cuentan por miles.

Desde el Foro Palestina Libre de Zaragoza, que decidió retirar su convocatoria para mañana martes 15 Día de la Nakba para evitar la duplicidad de actividades en nuestra ciudad, 

HACEMOS UN LLAMAMIENTO A TODOS Y TODAS NUESTRAS VECINAS A SUMARSE A LAS MOVILIZACIONES EN SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO PALESTINO EN SU CONMEMORACIÓN DE 70 AÑOS DE RESISTENCIA A LA OCUPACIÓN, EL EXPOLIO, EL SOBORNO, EL ENGAÑO, EL APARTHEID Y LA LIMPIEZA ÉTNICA.

NO PASARÁN
VIVA LA RESISTENCIA DEL PUEBLO PALESTINO

Foro Palestina Libre de Zaragoza
foropalestina@gmail.com
www.foropalestina.org

DEBATE SOBRE REFORMA DE LA OLP EN LA CUMBRE DEL CONSEJO NACIONAL PALESTINO

Talk of PLO restructuring emerges ahead of top Palestinian council meeting



On the eve of the first general meeting of the Palestinian National Council in 22 years, the PLO is set to downsize dramatically. The PNC will convene in Ramallah April 30, and Al-Monitor has learned from PLO sources that as many as 600 of the body's staff members will be asked to take early retirement in the coming months.
PLO Executive Committee members Hanna Amireh and Assad Abdel Rahman have confirmed the restructuring plan. The main objective is reducing many of the PLO departments for which there are active ministries in the Palestinian government. Amireh told the Jordanian news site AmmanNet April 20 that the PLO’s departments of social affairs, youth, Jerusalem, education, diaspora affairs and military will be closed. The departments of refugees, planning, culture, media and the national fund will remain.


“When the PLO was responsible for all Palestinian affairs, this made sense, but now we have a government with relevant ministries and it doesn’t make sense to have such duplication,” Amireh, a leader with the People's Party, was quoted as saying by the Saudi Arab News April 22.
Traditionally, the PLO’s Executive Committee has acted as the Palestinian national leadership, with every member acting as a minister running a department with staff and budgets. “Executive Committee members will still have an office, one staff person, a secretary and a driver,” a PLO source told Al-Monitor on condition of anonymity.
Abdel Rahman, an independent member, confirmed to Al-Monitor that there is no need for so many staffers in the PLO when these areas are being addressed by the Palestinian government. “This move makes sense and helps save money and focus our budget,” he said.
While on the surface the decision appears to have been for economic reasons, there is clearly a much more important political message behind it that reflects the relationship between the PLO and the Ramallah-based government.
The Palestinian Authority was established when then-PLO Secretary Mahmoud Abbas signed the Memorandum of Understanding with Israel in September 1993. While the Palestinian Authority was established under the legal and political umbrella of the PLO it has grown to become much more important since.
Both Yasser Arafat and Abbas have led the two organizations at the same time with the dual title of Executive Committee chairman and PA president.
In addition to cutting down on PLO staff, the Ramallah-based leadership wants to reduce the number of delegates to the PNC. According to Al-Monitor's sources in the PLO, discussions are focusing on the need to cut the PNC membership in half from the current bloated number of delegates at 700.
The downsizing move comes at a time some analysts had expected Palestinians to revitalize the PLO amid the faltering peace process and the lack of Palestinian trust in the Palestinian Authority.
Abbas, who had threatened in 2012 to “throw in the keys” of the Palestinian government if the peace process didn't produce change, realized that Israel did not take his threat seriously. Reversing course, Abbas is now repeating that the Palestinian government “is a great achievement for the Palestinian people which we will not give up on.”
PNC member Hamadeh Faraneh told Al-Monitor that closing the PLO departments will weaken the body and not bring about the desired restructuring. “If the leadership were interested, it would have followed the recommendations of the preparatory committee that met Jan. 15, 2017, in Beirut with the express aim of determining how to improve the workings of the PLO,” Faraneh told Al-Monitor. “That meeting was attended by 13 Palestinian factions including Hamas, Islamic Jihad and others.”
Faraneh, a Jordan-based Palestinian author and political activist, expects that while Abbas needs the PNC to convene to strengthen his legitimacy as the leader of the Palestinian people, he will also use it to centralize power for himself and for his Fatah movement. “Don’t be surprised if Abbas is voted on unanimously in the opening session of the upcoming PNC in the same way that he was [proclaimed] leader of Fatah when it convened its seventh congress in Ramallah in 2016,” he said.
The move to downsize the PLO will have a direct effect on a number of small factions that have no real public backing. Abbas is clearly aiming to get rid of some dead weight in the organization, targeting PLO factions that have used the organization to get budget appropriations and jobs for their cadres.
But the big question is whether the expected downsizing and PNC meeting will further alienate the majority of Palestinians who live outside of Palestine or find a way to energize them.

Daoud Kuttab is a Palestinian journalist, a media activist and a columnist for Palestine Pulse. He is a former Ferris Professor of Journalism at Princeton University and is currently director-general of Community Media Network, a not-for-profit organization dedicated to advancing independent media in the Arab region. On Twitter: @daoudkuttab


MÁS BOICOTS A LA REUNIÓN DEL CONSEJO NACIONAL PALESTINO

Meeting of top Palestinian decision-making body faces more boycotts


The Popular Front for the Liberation of Palestine, the second largest faction of the PLO, will boycott the upcoming meeting of the Palestinian National Council to protest Fatah's refusal to hold the gathering in a neutral location where all factions can attend.
 
GAZA CITY, Gaza Strip — The Popular Front for the Liberation of Palestine (PFLP), the second-largest faction of the Palestine Liberation Organization (PLO), has decided to boycott the upcoming meeting of the Palestinian National Council (PNC), scheduled to be held April 30 in Ramallah.
Zulfiqar Sawirjo, a PFLP leader, told Al-Monitor, “Our position is clear. The PNC should convene outside the country so that all factions can attend the meeting. Holding a PNC session in Ramallah under the Israeli occupation prevents many faction leaders from attending such a meeting. We will boycott the PNC but remain part of the PLO, which serves as a reference for the Palestinian people.”
Hamas and Islamic Jihad leaders in Gaza or outside Palestine cannot travel to Ramallah because Israel will not allow them to enter the West Bank. The PFLP's decision to boycott came after two days of talks, April 17-18, between representatives from that group and the Fatah movement in Cairo, during which the PFLP called for the postponement of the PNC meeting until a consensus formula could be reached that would allow members of Hamas to attend. The two parties failed to reach such a consensus, and Fatah refused to postpone the meeting.
Sawirjo further remarked, “Fatah did not abide by the outcome of the PNC Preparatory Committee meeting, which was held in Beirut on Jan. 10, 2017, between the PLO factions, Hamas and the Islamic Jihad movement. They agreed on the need for the PNC meetings to include all the Palestinian forces in a bid to restore the stature of the divided Palestinian political system. Fatah, however, insisted on holding the meeting in Ramallah.”
The PFLP said April 19 in a statement on its official website, “As the two delegations failed to reach an agreement regarding the postponement of the PNC session, the PFLP decided not to take part in the session and confirmed its position on the PLO and highlighted the importance of its role, stature and representative character. [The PFLP] also stressed its ongoing sincere efforts to have a unifying PNC.”
The PNC, established in 1948, has met only 23 times, the last being in August 2009 in Ramallah. In accordance with Article 18 of the council's bylaws, the council is supposed to meet once a year, but the political situation has made it difficult to convene all its members, some of whom reside inside the Palestinian territories and others who live elsewhere. The PNC, the highest authority in the PLO, is in charge of policy and planning, and it also tracks the performance of the PLO Executive Committee.
Azzam al-Ahmad, the Fatah Central Committee member responsible for the Palestinian reconciliation dossier, said April 19 on Al-Ghad TV that Fatah insists on convening the PNC in a timely manner despite the PFLP’s decision to boycott. “The PNC will convene at 6:30 p.m. April 30, regardless of who agrees or disagrees,” Ahmad said.
Fatah, led by Palestinian Authority President and PLO Chairman Mahmoud Abbas, dominates the PNC, so it ultimately has the final say in PLO decisions in general, including those related to convening the PNC. The PNC consists of representatives from 14 factions; Fatah is represented by 49 PNC members, while the PFLP has 21, out of 691 total. Despite its seemingly low membership total, Fatah nevertheless has overall control of the PNC and of the funds granted to the organization's factions.
Reaching a quorum requires two-thirds of PNC members to be in attendance. Mohammed Ashtayeh, a member of Fatah's Central Committee, told the newspaper Donia al-Watan newspaper April 19, “The PFLP’s boycott will not affect the quorum, but it will certainly have political resonance.” He also said, “We deeply regret the PFLP’s decision not to participate in the PNC session. In 1984, the PFLP decided not to take part in a PNC session, but it eventually backed down from its decision.”
Taking further issue with Fatah, the PFLP's Sawirjo complained that Fatah had appointed new PNC members in violation of council rules. Fatah had apparently taken the initiative to appoint new representatives to replace 82 deceased members without consulting the council and has called on them to attend the Ramallah meeting.
Hassan Abu Shemalah, a legal expert at the Centre for Regional Studies – Palestine, told Al-Monitor, “It was difficult to get two-thirds of the PNC members to attend the meeting in Ramallah and obtain a quorum. This is why the PLO leadership sought to appoint new members in a way that was contrary to the mechanism of appointment of members stipulated in Article 32 of the PLO’s bylaws. This article stipulates that appointments should be made for the purpose of deepening national unity and as required by the battle of liberation.”
According to the PFLP, Fatah's actions surrounding the PNC do not serve to deepen unity but to deepen the current Palestinian political division, represented by the estrangement between Hamas and Fatah. With the PFLP's stance on the PNC meeting, it will now likely suffer at the hands of Fatah, because of the latter's dominance of the PLO and the Palestinian Authority.
Sawirjo said, “In light of the decision to boycott the PNC, the Palestinian presidency will work on imposing political restrictions and maintaining the existing financial restrictions, and it is expected to prevent the movement of some of our members in several countries. But financial and political extortion will not lead us to back down from the unified national position that we took.”
Abbas withheld financial allocations for the PFLP in December 2010, April 2016, April 2017 and January 2018 as a result of the PFLP's adoption of positions contrary to those of Abbas. The PLO factions receive monthly installments from the Palestinian National Fund according to their size, based on the number of members.
In a statement released April 19, Hamas voiced its support for the PFLP’s refusal to attend the PNC session in the absence of a consensus. It opposed the “hegemony of the Palestinian decision” and called on the various factions as well as civil institutions to take a similar position and refuse to participate in the PNC session.
Akram Atallah, a writer and political analyst with the newspaper Al-Ayyam, told Al-Monitor, “The PLO was founded based on consensus between several factions. In other words, holding a session without the PFLP, which is the second-largest faction in the PLO, and failing to meet its conditions will affect the national character of the PLO and would not be reflective of the Palestinian will.”
Along with Hamas, the PFLP and Islamic Jihad, three independent PNC members have announced that they will not attend the Ramallah meeting because of the lack of consensus to bring all the factions together and because Israel's occupation prohibits it.
At the meeting, Abbas is expected to put forward proposals allowing the PLO Central Council to take legislative and legal decisions in lieu of the Palestinian Legislative Council (PLC), which has not met in full since the Fatah-Hamas split in 2007. In this regard, PLO Executive Committee member Hanna Omair told the official Voice of Palestine on April 17, “The most prominent issue is how to strengthen the role of the PLO in the Palestinian political and legislative arena.”

Moath al-Amoudi is a Palestinian writer who has been working as a journalist for eight years, specializing in public issues. He holds a master's degree from the Islamic University and has worked for several Palestinian and foreign media outlets. He helped conduct research for the book “The Palestinian Prisoners,” which has been published in several languages.

STOP GENOCIDIO PALESTINO. PARAD LA MASACRE EN GAZA


Comunicado del Foro Palestina Libre de Zaragoza, 2 abril 2018

Según la Resolución 260 de 9 diciembre de 1948 (Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio), “se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”: “matanza de miembros del grupo”; “lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo”; “sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial”; “medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno de un grupo”; “traslado por la fuerza de niños del grupo”.
Omar Abu Samour
Mahmoud Abu
Muammar Mohammed Najjar
Mohammed Abu Omar
Ahmad Oudeh
Jihad Freneh
Mahmoud Rahmi
Jihad AbuJamous
Abdelfattah Abdenabbi
Ibrahim Abu Shar
Abdelqader alHawajri
Sari Abu Odeh
Hamdan Abu Amsheh
Bader Sabbagh
Naji Abu Hjair
Mosab Saloul
Estos son los nombres de los jóvenes asesinados el pasado vienes 30 de marzo por francotiradores y drones del ejército sionista de ocupación, en campo abierto, muchos de ellos por la espalda, todos desarmados, dentro de los límites de esa cárcel a cielo abierto llamada Franja de Gaza. 

 
La Gran Marcha del Retorno, que comenzó el Día de la Tierra y acabará el 15 de mayo con la conmemoración de la Nakba, es una movilización popular convocada por el conjunto de organizaciones palestinas (políticas y sociales) para exigir el cumplimiento de la Resolución 194 de NNUU, que reconoce a todas las personas expulsadas por la ocupación el derecho inviolable, irrenunciable, intransferible, innegociable e imprescriptible de volver a sus hogares. La convocatoria abarca Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este, los territorios ocupados desde 1948 y la población refugiada en Jordania, Siria y Líbano, donde millones de palestinos expulsados viven en el exilio desde 1948.
La convocatoria es muy clara: “Estamos hartos de esperar y vamos a retornar ya. No llevaremos armas y no tiraremos piedras. Solo habrá banderas palestinas y pancartas con el texto de la Resolución 194, que garantiza el derecho al retorno de los refugiados a sus casas de las que fueron expulsados por la fuerza en 1948”.
Desde el primer momento, la única respuesta recibida fue la única que sabe dar quien lleva siete décadas torturando, robando y asesinando. El propio ejército israelí declaró al día siguiente: “Ayer nos encontramos ante unas 30.000 personas. Llegamos preparados y con los refuerzos necesarios. Todo se ejecutó bajo control. Todo fue adecuado y medido, y sabemos dónde cayó cada bala”.
No se puede ser más sincero y más mentiroso a la vez. No se puede ser más criminal y más ruin. Israel lleva 70 años utilizando las mismas mentiras con el apoyo incondicional de sus socios y cómplices, entre ellos el Estado español, cuyos gobernantes de todos los colores muestran su “apoyo incondicional” y algunos, en su papel de perros fieles, llegan a hablar del “estado judío” como si semejante expresión no fuese una muestra intolerable de fundamentalismo racista. Y cuando asoma una tímida crítica porque no queda más remedio, y ese chiringuito llamado Comunidad Internacional pide una “investigación”, lo hace para disimular, fingiendo preocupación, sin la menor intención de parar los crímenes del estado sionista. Montañas de informes, promesas, declaraciones… ¿para qué? Después del centenar de violaciones del derecho internacional, crímenes de guerra y resoluciones incumplidas por el estado de Israel, todo está clarísimo: llevamos décadas asistiendo, en vivo y en directo, a un genocidio que no se para con teatrillos sobre negociaciones de paz ni con mentiras sobre la solución de los dos estados. Se para con memoria, verdad, justicia, reconocimiento y reparación.
El Pueblo Palestino no “muere” como si cayera un meteorito sobre las cabezas de su gente. Señores y señoras mercenarias de la comunicación, señores y señoras traficantes de información, Palestina se muere asesinada. Cuando un francotirador mata a una persona por la espalda, lo asesina. Eso no es un “choque” ni una “confrontación”, se llama asesinato. Basta ya de vender “conflicto entre dos partes” para camuflar el asesinato sistemático de civiles en la ocupación militar más larga y sangrienta del último siglo. Solo un bando ha disparado TODAS las balas, TODOS los proyectiles de mortero, TODOS los botes de gas lacrimógeno. Solo un bando tiene TODOS los tanques, TODOS los bombarderos y TODOS los drones. Y pese a todo, miles y miles de personas caminan y acampan, resisten y resistirán, al ocupante y a sus cómplices dentro y fuera de su tierra, por dignidad, hasta el final, para vergüenza del mundo que mira y no ve nada.
Nadie puede alegar ignorancia. No hay equidistancia ante un régimen de apartheid, como no había equidistancia posible ante los guetos del nazismo o los bantustanes de Sudáfrica. Las palabras del carnicero Ariel Sharon en 1982 siguen resonando en cada crimen del sionismo, sin que nada ni nadie se atreva a negarlas: DIJO SHARON: “Por el pueblo judío estoy dispuesto a ejecutar el trabajo sucio, los asesinatos de árabes que sea necesario, a expulsar, quemar y exiliar; a todo lo que haga falta para que se nos odie. Estoy dispuesto a calentar el suelo que pisan los yids de la diáspora hasta que se vean obligados a venir gritando. Aunque para ello tenga que volar por los aires varias sinagogas. Me da igual”. DIJO SHARON: “Y me da igual si cinco minutos después de que haya acabado todo el trabajo sucio, cuando se haya logrado el objetivo y todo esté en su sitio, vosotros me hacéis un proceso de Nuremberg. Me podéis condenar a prisión de por vida o colgarme por crímenes de guerra si os da la gana. Después limpiaréis con lejía vuestra conciencia y seréis lo bastante guapos, altos y sanos como para entrar en el club de los pueblos civilizados”. DIJO SHARON: “Dejadme que me ocupe de ese trabajo sucio, dedicadme todos los insultos que se os ocurran. Lo que no podéis comprender es que el trabajo repugnante del sionismo no se acabó en 1948. Habríamos podido ser como los ingleses, los franceses, los alemanes y los norteamericanos, que han tenido tiempo para olvidar lo que hicieron a los indios. O como los australianos, que masacraron a casi todos los indígenas. ¿Qué hay de malo en ello?”, DIJO SHARON.
Contra el testimonio brutal del carnicero Sharon y el espíritu colonial del sionismo nos sirven las palabras de Galeano: “Los colonos invaden, los soldados cambian las fronteras. Las balas consagran la expropiación en legítima defensa. No hay guerra de invasión que no diga ser defensiva. Hitler invadió Polonia para defenderse de Polonia. Franco llenó cunetas y fosas comunes para redimirnos. Bush invadió Irak para proteger al mundo. El mundo lleva 70 años matando a Palestina para eliminar el ejemplo de dignidad de su Pueblo. De eso nos defienden: de los ejemplos contagiosos que enseñan a resistir contra la injusticia, porque sin justicia no hay paz. No hay paz con miseria, abuso, expolio, tortura, invasión, expulsión, bombardeos, extorsión, con empresarios vendiendo armas y ministros decidiendo a favor de empresarios, y empresarios que se meten a ministros y ministros que se convierten en empresarios. En Israel, en los países de la OTAN, en todos los continentes como Europa y, por supuesto, en el Estado español. Y no nombramos a nadie porque es imposible nombrarlos a todos.
Tampoco hace falta repetir lo que hay de malo en el discurso criminal del colonialismo, en la hipocresía del Estado español y todos sus amigos o en las prácticas cotidianas del genocidio. Los grandes criminales han hecho creer sus excusas a quienes deberían volverse contra ellos en defensa de las víctimas. Da asco, vergüenza y rabia tener que repetirlo. Da asco, rabia y vergüenza ver cómo todo sigue igual, igual y peor, con la complicidad de estados, gobiernos, medios de comunicación y una ciudadanía anestesiada ante la retransmisión en directo del genocidio.

 

Los asesinos sionistas, como todos sus socios, no ven nada malo en asesinar sistemáticamente. Nada ven de malo muchos de sus testigos, porque sus ojos no ven seres humanos sino seres “torturables y asesinables”, cucarachas inmundas que amenazan la “democracia” y agreden los “valores” de quienes hablan de paz mientras hacen, organizan, producen, trafican, controlan y multiplican el negocio de la guerra. Esos mismos “charlatanes con valores democráticos” son los mismos que nos amenazan con todo el peso de las armas del estado de derecho mientras exterminan, uno tras otro, todo derecho fundamental.
Son los mismos que, a quienes estamos aquí repitiendo lo mismo año tras año, década tras década, nos acusarán de “antisemitismo”, de “delitos de odio” o del nuevo delito que inventen con sus cerebros podridos y escriban con las manos manchadas de sangre. Pero es lo mínimo que podemos hacer: seguir aquí. Aquí nos tendrán, vivos y vivas, haciendo saber a nuestros hermanos y hermanas palestinas que su lucha es y será justa y legítima. También es legal, pero esa legalidad, reconocida por los mismos que les matan, no parece haber servido de nada. Solo el pueblo salva al pueblo. Solo el pueblo, si se libra del veneno que esparcen sus falsos defensores, salva al pueblo. Solo el pueblo, cuando entiende quién es el agresor, dónde está, cómo se beneficia y qué excusas defiende, salva al pueblo.
Basta ya de ocupación, saqueo y genocidio.
Viva la lucha del Pueblo Palestino.
Viva su lucha por vivir en paz y con justicia, que es la lucha de todos los pueblos del mundo.
Desde el Río hasta el Mar se llama Palestina y su capital es Jerusalén.
Viva Palestina Libre
Viva Palestina Libre
Viva Palestina Libre
FPLZ 2/04/18

CONCENTRACIÓN: CONTRA LA MASACRE EN GAZA

CONTRA LA MASACRE EN GAZA
POR EL DERECHO AL RETORNO DE LOS REFUGIADOS PALESTINOS
CONTRA LA OCUPACIÓN GENOCIDA DE PALESTINA

CONCENTRACIÓN
LUNES 2 DE ABRIL 2018
PLAZA DE ESPAÑA, 19:30h

Foro Palestina Libre de Zaragoza



La represión militar israelí deja a 16 palestinos asesinados y 1.416 heridos en Gaza durante el Día de la Tierra Palestina.

Tal como fue anunciado por el ejército israelí, hoy se llevó a cabo una verdadera masacre utilizando municiones de guerra en contra de manifestantes palestinos que conmemoraban el Día de la Tierra y el Derecho al Retorno.

Desde GAZA y hasta este minuto, el Ministerio de Salud ha informado que 16 palestinos asesinados y 1.416 heridos por disparos de los soldados y francotiradores israelíes.
En Gaza se ha declarado emergencia sanitaria y se ha convocado a la población a donar sangre.
Las manifestaciones se llevan a cabo durante la jornada de la conmemoración del Día de la Tierra y por el Derecho al Retorno del pueblo palestino a sus hogares de origen de donde fueron violentamente expulsados.
¡El baño de sangre anunciado por Israel se está cumpliendo!
Cabe recordar que Israel desplegó a francotiradores en las zonas de las manifestaciones. De hecho, todos los palestinos asesinados fueron ejecutados por disparos desde larga distancia. Los hechos en terreno demuestran la falsedad de la información israelí que pretendía justificar estos crímenes señalando que los soldados fueron atacados por los manifestantes.
El día de ayer, el jefe de personal del ejército israelí señaló que utilizará munición real para dispersar las manifestaciones programadas para el viernes en la Franja de Gaza. ¡Los resultados de esta amenaza están a la vista!
Muhammad Abu Amro, 22 años, fue asesinado por francotiradores israelíes mientras realizaba un dibujo alusivo al Derecho al Retorno del pueblo palestino en las arenas de la playa de Gaza, a pesar de estar a una distancia de varios cientos de metros de los francotiradores y militares israelíes.
También se han llevado a cabo masivas protestas y marchas en todas las ciudades y pueblos palestinos, tanto en Jerusalén, en Cisjordania ocupada y en los pueblos de Palestina ocupada el año 1948.

Fuente: 
http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=67939 - 30/03/2018




TALLER DE GEOPOLÍTICA Y ESTRATEGIA: ORIENTE PRÓXIMO


El Foro Palestina Libre de Zaragoza organiza una nueva edición del taller de formación sobre geopolítica y geoestrategia en Oriente Próximo con la lucha del Pueblo Palestino por su liberación en el centro del análisis, impartido en esta ocasión por Alberto Cruz [El Territorio del Lince] y Rodrigo Karmy [Centro de Estudios Árabes, Universidad de Chile]. 
Repartido en tres sesiones de tres horas cada una, el taller tendrá lugar el sábado 21 y domingo 22 de abril de 2018, en la AVV Lanuza Casco Viejo [C/ San Pablo 23].





DÍA DE LA TIERRA PALESTINA 2018

DÍA DE LA TIERRA PALESTINA
[Barrio del Picarral, Zaragoza, 24-25 marzo 2018]

El pasado fin de semana, como todos los años por estas fechas, el Foro Palestina Libre de Zaragoza conmemoró el Día de la Tierra Palestina, esta vez en el barrio Picarral - Zalfonada.



La guerra, las masacres, huir con lo puesto, buscar refugio, ser rechazado, querer volver, ver todos tus derechos exterminados. Historias recientes y viejas de los parias de la tierra, víctimas de la violencia colonial más atroz. Los refugiados no son una especie nueva descubierta por los telediarios. Las políticas del "reparto del pastel" llevan siglos creándolos, a la vez que la legislación internacional les reconoce derechos irrenunciables como volver a su casa o resistir una ocupación por todos los medios necesarios. 



Un sionismo nutrido, entre otros, por armas, efectivos y apoyos europeos y estadounidenses, masacró a los palestinos en 1948 y les expulsó de sus hogares. Hoy, más de 6 millones de esos humanos, que no son tan humanos como otros, siguen en el limbo de la diáspora, refugiados en incontables rincones del mundo. El resto vive en su tierra, bajo ocupación de un invasor genocida, en cárceles a cielo abierto o en "bantustantes" aislados y rodeados por un muro ilegal.

Volvemos a conmemorar el Día de la Tierra para solidarizarnos con la lucha del Pueblo Palestino, con la resistencia de un pueblo que explica todas las resistencias en este planeta. Su resistencia es legítima y le asiste el derecho internacional, pero para aquellas que son consideradas "no-personas" por quienes trafican con vidas y armas sólo hay una forma de hacer efectivo el derecho a vivir en paz: resistir hasta el último aliento, negarse a ser moneda de cambio de la política corrupta global y sus planes de guerra y saqueo.



El régimen israelí aprobó la primera lectura de la ley de Muerte contra los palestinos

El ministro israelí de Servicios de Inteligencia, Yisrael Katz, había llamado el pasado lunes 1° de enero en su Twitter “a ejecutar a los presos palestinos que se encuentran en las cárceles israelíes”. Inmediatamente casi 700 palestinos presos en los campos de concentración israelí comenzaron una huelga de hambre.












En medio de un silencio apabullante de la comunidad internacional, los organismos de derechos humanos y violando las obligaciones de Israel en virtud del artículo 6 del ‘Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos’ implementado por la ONU el 23 de marzo de 1976, que en su ‘Parte III, articulo 1, dice: “El derecho a la vida es inherente a la persona humana. Este derecho estará protegido por la ley. Nadie podrá ser privado de la vida arbitrariamente”.

El Knesset israelí aprobó la primera lectura sobre una propuesta de enmienda al Código Penal para legalizar la ‘pena de muerte’ contra los palestinos, que ellos, arbitrariamente consideran que atacaron a soldados o civiles israelíes. Con 52 votos a favor y 42 en contra se aprobó el proyecto de propuesta de ‘la ley de Muerte’ presentada el pasado 30 de octubre, por el extremista partido Yisrael Beitenu liderado por el ministro de Defensa Avigdor Liberman, para allanar el camino de la ‘condena de muerte a los presos palestinos’ sin requerir de un consenso de opinión entre los jueces, sino solo una mayoría ordinaria sin posibilidad de conmutar la sentencia.

En este sentido el ministro israelí de Servicios de Inteligencia, Yisrael Katz, había llamado el pasado lunes 1° de enero en su Twitter “a ejecutar a los presos palestinos que se encuentran en las cárceles israelíes”. Inmediatamente casi 700 palestinos presos en los campos de concentración israelí comenzaron una huelga de hambre.

La ley que aún necesita la aprobación de otras 2 lecturas para entrar en vigor dejó claro las virtudes criminales de la potencia ocupante israelí que el mundo lo asimila sin una reacción acorde con el terrorismo de Estado israelí y si bien la Unión Europea condenó la ley, en la práctica se mantiene pasiva.

SUHAIL HANI DAHER AKEL. Palestina Libération
Traducción en Kaosenlared 

LAS VICTORIAS DEL BDS EN 2017

 
The movement for Palestinian rights continues to grow 
across the world. (Alisdare Hickson/Flickr)
It took just four days for a world famous singer to cancel her Tel Aviv show in response to her fans’ urging her to respect the international picket line.
Lorde’s decision on Christmas Eve to pull the Tel Aviv show from her world tour – remarking that booking the gig in the first place “wasn’t the right call” – completed a successful year for the Palestinian-led boycott, divestment and sanctions (BDS) movement.
2017 saw artists, performers, athletes, politicians, cultural workers, faith-based organizations, students, academics, unions and activists grow the movement for Palestinian rights.
Israel has been taking notice, of course.
Early on in the year, key Israel lobby groups admitted in a secret report – obtained and published in full by The Electronic Intifada – that they had failed to counter the Palestine solidarity movement, despite vastly increasing their spending.
The report outlined Israel’s failure to stem the “impressive growth” and “significant successes” of the BDS movement and set out strategies, endorsed by the Israeli government, aimed at reversing the deterioration in Israel’s position.
Similarly, in March, Israel’s top anti-BDS strategist conceded that the boycott Israel movement is winning – despite the Israeli government’s allocation of tens of millions of dollars and the formation of an entire governmental ministry whose sole focus is to combat BDS.
Speaking at an anti-BDS conference in New York, Israeli ambassador Danny Danon stated that “the BDS movement is still active and still strong. Every day, academic and religious groups, student unions and investment firms are all falling prey to boycott calls.”

“Our South Africa moment is nearing”

As Israel’s strategists and representatives panicked over their failures to stem the BDS tide, polls in the UK, Canada and the US all showed that mainstream, public support for boycott and sanctions on Israel is growing apace.
In California, the state’s Democratic Party chapter approved a resolution – without debate – that condemned Israel’s illegal settlement activities in the occupied West Bank and the denial of entry to activists who criticize the state.
It also, notably, signaled support for organizers who engage with the BDS movement and who face expanding repression on campuses and by local, state and federal legislatures.
In the UK in December, the Labour Party’s shadow development minister Kate Osamor, a strong ally of opposition leader Jeremy Corbyn, tweeted her explicit approval of BDS.
Over the summer, the High Court in London ruled that the Conservative government acted unlawfully in trying to prevent local councils in the UK from divesting from firms involved in Israel’s military occupation, dealing a blow to Israel’s representatives seeking to criminalize the BDS movement.
Meanwhile, in the face of Israel’s overt attempts to silence him and crush the popularity of BDS, Omar Barghouti, the co-founder of the BDS movement, urged people around the world to increase boycott campaigns as the best way to show support for him and for the Palestinian people.
Barghouti won the Gandhi Peace Award in April for his work as a human rights defender. He had been subjected by Israel to a travel ban and open threats by that state’s top ministers last year.
In March, Barghouti praised a landmark report published by the United Nations which concluded that Israel is guilty of the crime of apartheid, drawing praise from Palestinians and ire from Israel and its allies.
Barghouti said the UN report was a sign for Palestinians that “our South Africa moment is nearing,” adding that the report was “a stark indicator that Israel’s apartheid is destined to end, as South Africa’s did.”
He remarked that the report “may well be the very first beam of light that ushers the dawn of sanctions against Israel’s regime of occupation, settler-colonialism and apartheid.”
Here are some of the other victories of the BDS movement in 2017, as reported by The Electronic Intifada.

Athletes, writers, chefs and artists ditched Israel

In February, professional US football players pulled out of a propaganda tour to Israel, with Seattle Seahawks player Michael Bennett announcing he would “not be used” by Israel’s government to whitewash its violations of Palestinian rights.
“I want to be a ‘voice for the voiceless,’” Bennett added, “and I cannot do that by going on this kind of trip to Israel.”
In August, nine international artists pulled out of the Pop-Kultur festival in Germany because it accepted funding from the Israeli embassy. Palestinian campaigners said the “eloquent statements from the artists stand in stark contrast to the festival’s crude attempts to falsely portray the Palestinian boycott call as directed at individual Israeli artists, shrewdly omitting the fact that the protests were clearly aimed at the Israeli government involvement.”
German media also joined in the smears, giving a platform to false accusations the boycott was an “anti-Semitic” move by “participants from various Arab nations.” But the pro-Israel spin was ably confronted by German Jewish and Israeli activists, who fully backed the boycott.
Over the summer, a group of filmmakers, artists and presenters canceled their scheduled appearances at TLVFest, Israel’s premier LGBTQ film festival in Tel Aviv, following appeals by queer Palestinian activists and boycott supporters to withdraw.
The high-profile cancellations in support of the BDS campaign prompted The Jerusalem Post to admit that while the festival “has been around for more than a decade, it has never faced a campaign this successful against it.”
Later in the fall, some of the world’s top chefs pulled out of Round Tables, an Israeli government-sponsored propaganda initiative that uses international cuisine to gloss over Israel’s image.
“The Round Tables festival is taking place while the Israeli military and Israeli settlers illegally living on stolen Palestinian land attack Palestinians during their annual olive harvest,” said Zaid Shoaibi, from PACBI, the Palestinian Campaign for the Academic and Cultural Boycott of Israel.
And the literary group PEN America quietly revealed that it was no longer accepting funds from the Israeli government for its annual World Voices festival, following appeals from more than 250 high-profile writers, poets and publishers.
The group had come under heavy criticism for using funds from the Israeli government, which jails Palestinian journalists and writers in Israel and the occupied West Bank for their work.

BDS endorsed by cities, churches, political groups and unions

Norway’s largest and most influential trade union organization called for a full boycott of Israel in May, just days after the Norwegian municipality of Lillehammer passed a resolution to boycott Israeli settlement goods.
Lillehammer became the third city in Norway to call for a settlement boycott, following Trondheim and Tromsø.
The city council of Barcelona voted to uphold the right to boycott Israel in April, while condemning Israel’s occupation of Palestinian land, calling for an end to the Gaza blockade and ensuring that the city’s public procurement policies exclude companies that profit from Israel’s human rights abuses.
In July, the 95,000-member strong Mennonite Church USA joined a growing number of Christian denominations that have taken action to support Palestinian human rights over the last few years.
In a resolution approved by 98 percent of delegates at its Florida convention, the church voted to condemn Israel’s military occupation and to support divestment from companies that profit from violations of Palestinian rights.
On 7 July, the World Communion of Reformed Churches called on the more than 80 million people in its member churches worldwide to examine their investments related to the situation in Palestine.
A month later, the Democratic Socialists of America (DSA) overwhelmingly voted to endorse the BDS call.
“Just as we answered the call to boycott South Africa during apartheid, we stand in solidarity with the Palestinian people,” the DSA deputy national director stated.
The largest democratic socialist organization in the United States with more than 25,000 members, DSA has seen its membership quadruple with the resurgence of left-wing politics in the US and Europe, particularly since the 2016 presidential campaign of Senator Bernie Sanders.
In the UK, Jewish members of the Labour Party founded a new group – Jewish Voice for Labour – that presents a challenge to an existing Israel lobby group positioning itself as the representative of Jewish members of the party.
Jewish Voice for Labour’s founding document upholds “the right of supporters of justice for Palestinians to engage in solidarity activities, such as boycott, divestment and sanctions.”
Also in the UK, the country’s largest union for school teachers launched a boycott of HP over the technology giant’s role in the Israeli occupation.

G4S was further ostracized

The world’s largest private security company, G4S, continued to face heavy financial losses around the world as its profiteering from human rights abuses came under further scrutiny.
G4S has helped operate Israeli prisons where Palestinians are tortured and has managed juvenile prisons, detention and deportation facilities in the US and UK.
The firm has also been implicated in labor and human rights abuses from Africa to the offshore facilities where Australia detains refugees and asylum seekers.
An Ecuadorian research institute announced in February that it had dropped its contract with G4S after meeting with activists.
Following a campaign led by Jordan BDS, UN Women in Jordan dropped its G4S contract in October, becoming the fifth UN agency in Jordan to do so.
And the transportation board of Sacramento, California, moved to dump its security contract with G4S following work by campaigners to highlight the company’s role in rights abuses in Palestine and the US.
Last year, G4S announced that it was dropping a slate of controversial businesses, including its Israel subsidiary and juvenile detention services in the US.
The Financial Times described the move as an attempt by G4S to distance itself from “reputationally damaging work.”
But campaigners around the world vowed to maintain pressure on the company as long as it remains complicit in violations of Palestinian human rights.

Students fought

South Africa’s Tshwane University of Technology announced in December that it will respect the call for the boycott of Israeli institutions complicit in the violation and denial of Palestinian rights.
“As a progressive university in a democratic South Africa, we want to affirm that TUT will not sign any agreements or enter into scientific partnerships with any Israeli organization or institution until such time that Israel ends its illegal occupation of Palestinian territory,” the university stated, citing a decision taken by its governing council in November.
And college students across the US continued to mobilize for Palestinian rights despite increasing repression by administrations and outside Israel lobby groups.
Divestment resolutions were passed at Tufts University in Boston, the University of Michigan, California State University - Long Beach and at De Anza Community College in California.
A resolution passed by students at the University of Wisconsin-Madison voted unanimously to back a broad-based resolution calling on the university to drop its ties to companies that profit from mass incarceration, theft of indigenous land, police violence, the US-Mexico border wall, economic injustices against people of color and Israel’s human rights abuses in Palestine.
In New York, students at Fordham University brought violations of their rights to organize and assemble to court, challenging the decision by an administrator to ban Students for Justice in Palestine.
And in the UK, the annual, global Israeli Apartheid Week – a series of events meant to raise awareness of Israel’s policies of apartheid – took place on more than 30 university campuses across the country despite a government backed campaign of repression.

Anti-BDS legislation was challenged

Two federal lawsuits were filed by the American Civil Liberties Union which challenge the basic constitutionality of state and federal anti-BDS laws.
Israel lobby groups have accelerated their promotion of legislation aimed at chilling free speech and blacklisting advocates for Palestinian rights. By December, 23 states passed anti-BDS laws.
There is also a bill pending in Congress – the Israel Anti-Boycott Act – that could impose large fines and long prison sentences on companies and their personnel if they are deemed to be complying with a boycott on Israel or its settlements called for by an international organization.
A lawsuit was filed against the state of Kansas in October on behalf of a public high school math teacher, Esther Koontz, who participates in the consumer boycott of Israeli goods.
Koontz is a member of the Mennonite Church USA, which passed a resolution in July in support of divestment from companies that profit from violations of Palestinian rights.
Another lawsuit was filed against the state of Arizona in December on behalf of an attorney who contracts with the government to provide legal advice to incarcerated persons, according to the ACLU. He participates in the boycott of Israel.
But in Oregon, three separate bills impugning the BDS movement failed to get a hearing, following sustained pressure by human rights activists and faith leaders across the state.
The bills were backed by Jewish communal groups that organize nationwide efforts to combat the movement for Palestinian rights.
Activists said that the failure of the bills should encourage campaigners fighting back against similar anti-BDS measures in state legislatures and the US Congress.

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