EL "ACUERDO DE PAZ" IMPUESTO A PALESTINA

El “acuerdo de paz” impuesto a Palestina se acerca tras la inacción árabe con Gaza y la embajada de EEUU en Jerusalén

Jueves 24 de mayo de 2018 por CEPRID
Alberto Cruz - CEPRID

El fin del Ramadán va a suponer el principio de una nueva era para Palestina. Si algo han puesto de manifiesto los últimos años en los territorios palestinos ocupados de Cisjordania y Gaza es la aparición de una nueva generación que sostiene que es ya imposible mantener la idea de los dos Estados –que preservaría el carácter étnico judío, además de que sería imposible de amtnener por la discontinuidad territorial de los bantustanes- y que apuesta de forma clara y combativa por la idea de un solo Estado con los mismos derechos para todos, al tiempo que refuta el paradigma sionista de un etnoestado y pondría de nuevo sobre la mesa el derecho al retorno.
Esta nueva generación ha nacido dentro de los Acuerdos de Oslo y los rechaza en su gran mayoría (65%, según la última encuesta conocida del pasado mes de marzo), por lo que a medio plazo supone un problema tanto para los colaboracionistas de la Autoridad Palestina como para otras formaciones, apoyen o no al mini-gobierno de Ramala. Esta es una de las razones por las que a partir del verano se va a relanzar un “plan o acuerdo de paz” con el que se quiere cerrar un capítulo que molesta tanto a EEUU como a Israel y a los países árabes, deseosos de normalizar relaciones y centrarse en lo que realmente les interesa: Irán.
Aunque se viene hablando de ello desde noviembre del año pasado, cuando se conoció por una filtración un detallado plan saudita para "establecer relaciones entre Arabia Saudita e Israel sobre la base de la asociación estratégica con EEUU" (1), es ahora cuando se ha decidido ponerlo finalmente en marcha ante la inacción del resto de países árabes frente a las provocaciones israelíes. Si no ha habido postura alguna con los ataques de Israel a Siria con el pretexto de impedir la expansión de Irán allá, mucho menos los ha habido con las matanzas de manifestantes que reclamaban el derecho al retorno en Gaza y el traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén escupiendo, una vez más, sobre el derecho internacional.
El traslado de la embajada no ha sido otra cosa que un globo sonda lanzado por EEUU-Israel-Arabia Saudita para ver la reacción no sólo de los gobiernos árabes, sino de la calle. La constatación de que no ha habido la menor respuesta efectiva pese a la matanza realizada en Gaza coincidiendo con su traslado, más allá de los típicos y tópicos comunicados de condena, ha puesto de manifiesto que se está en el momento oportuno para lanzar la gran apuesta: un “plan de paz” para Palestina que allane el camino para la confrontación definitiva contra Irán. Porque no se puede arremeter contra el país persa dejando en la retaguardia un problema como el palestino.
La posibilidad de que una guerra entre Israel e Irán, o entre Israel y Hizbulá (con resultados imprevisibles puesto que no hay que olvidar que en dos ocasiones este movimiento político-militar libanés derrotó al considerado “invencible” ejército israelí) y que dicha guerra vuelva a galvanizar a la calle árabe como lo hizo en el año 2006 (2) ha acelerado todos los planes. La calle árabe está anestesiada, los palestinos están solos y es el momento oportuno para cerrar el único capítulo que puede dificultar los planes agresivos contra Irán.
Este movimiento se produce, además, en un momento en el que la influencia iraní ha crecido exponencialmente en todo Oriente Próximo. El fracaso de la primera andanada para derrocar al gobierno iraní (meses de diciembre del año pasado y enero de este), el fortalecimiento de los hutíes en Yemen, la victoria electoral de Hizbulá y sus aliados en Líbano, la acelerada recuperación de territorios por parte del gobierno sirio y la alianza, cada vez más estrecha, de Hamás con Irán y Hizbulá -como reacción a la postura timorata de los países árabes al cambio de embajada estadounidense y al declarado intento de normalizar relaciones con Israel- (3), es decir, el fortalecimiento del “”Eje de la Resistencia”, obliga a acelerar todo el proceso.
Para EEUU, Israel y Arabia Saudita es necesario tener las manos libres respecto a Irán. Y para ello hay que deshacerse de Palestina. Eso es lo que está ahora a punto de concretarse con ese “acuerdo de paz” que se pretende definitivo.
Dicho plan será presentado por EEUU, ha sido co-elaborado con Israel y cuenta con el reconocimiento de los países árabes. El hecho de que Egipto y Jordania, que mantienen relaciones diplomáticas con Israel, no hayan retirado sus embajadores tras las matanzas de Gaza es un indicativo más que suficiente. El hecho de que los países árabes no hayan reaccionado ante dichas matanzas y la cumbre de emergencia islámica de rechazo a ellas haya tenido que ser convocada por Turquía (y los países árabes no han tenido más remedio que acudir, pero sin la relevancia necesaria puesto que no fue ni un solo primer ministro a excepción del jordano) indica lo que se está cociendo.
Se hace, además, en un momento en el que Hamás ha tenido que aceptar plegarse a la presión egipcia tras la matanza de la última gran movilización por el derecho al retorno. De hecho, Hamás ha suspendido dichas movilizaciones.
Egipto presionó a Hamás para que suspendiese las movilizaciones a cambio de abrir el paso fronterizo de Rafá durante todo el mes del Ramadán y así lograr que los miles de heridos puedan ser atendidos en hospitales egipcios y que la población gazatí, hundida en la miseria por el bloqueo, se abastezca. Al mismo tiempo, la presión egipcia se realiza en un momento en el que Hamás se debate ahora mismo en un duro enfrentamiento interno entre quienes quieren mantener las movilizaciones y quienes plantean que hay que llegar a una tregua de 10 años y lograr algún tipo de acuerdo para poner fin o suavizar el bloqueo a Gaza.
Egipto está siendo el policía bueno, y Hamás lo ha entendido así. El policía malo son los otros países árabes, que han amenazado con suspender todo tipo de ayuda, por simbólica que sea, si se reinician las movilizaciones. Si durante todo el mes del Ramadán la calma se mantiene será el momento de dar el paso final: el "acuerdo de paz".
Dicho acuerdo establece la transferencia a los palestinos de unos 720 kilómetros cuadrados del Sinaí egipcio (aunque este país recuperaría ese territorio con una cesión similar del Negev de la Palestina histórica) incluyendo dos ciudades, El-Arish y Sheij Zuweid, en las que se construiría un puerto marítimo nuevo y un aeropuerto, respectivamente. En la esa zona ha sido muy activo el llamado Estado Islámico y muchas de las aldeas que ahora hay en ese territorio están dañadas, o sus edificios destruidos, por los bombardeos del ejército egipcio y gran parte de su población se ha desplazado hacia otros lugares. No es una zona deshabitada, pero sí poco poblada.
El "plan" no supone una Palestina independiente. Tendría una soberanía limitada, incluiría incluso la parte de Cisjordania que ahora controla -es un decir- la llamada Autoridad Palestina, incluido el barrio árabe de Jerusalén Este, pero la ciudad vieja jerosimilitana pasaría a ser parte de Israel, así como el Valle del Jordán. La mezquita de Al-Aqsa quedaría bajo supervisión palestino-jordana y la capital sería Abu Dis, una aldea cercana a Jerusalén. Precisamente Jordania es otro país que está presionando para que este plan se ponga en marcha.
Desaparecería el derecho al retorno y se establecería un "sistema económico para compensar a los refugiados" (es decir, los países petroleros pagarían para que los casi siete millones de refugiados se quedasen en los países donde están –Jordania, Líbano y Siria principalmente- y, al mismo tiempo, se recompensaría a esos países por ello). Y por supuesto que desaparece, otra vez, el llamado derecho internacional puesto que no se recoge nada de respeto a las fronteras de 1967 como exigen las resoluciones de la ONU.

¿Y la Autoridad Palestina?
Si la llamada Autoridad Palestina se negase a aceptar este plan, desaparecería todo tipo de ayuda financiera (200 millones de dólares están ahora mismo bloqueados), así como toda la ayuda del programa de la ONU para los refugiados.
El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, no quiere pasar a la historia como un traidor y está intentando hacer un último y desesperado intento por enfrentar lo que se avecina. Después de negarse durante años (desde la agresión a Gaza del 2014) a llevar a Israel a la Corte Penal Internacional, ahora lo acaba de hacer. Fue el 22 de mayo y se dice sin rubor alguno ahora que "tiene que realizarse una investigación exhaustiva de los abusos contra los derechos humanos" por parte de Israel (4).
Abbas está enfermo, tiene 83 años y sabe que ya no tiene nada que perder. Al mismo tiempo, la lucha por su sucesión es muy encarnizada. Son al menos seis los personajes palestinos que aspiran a sucederle, con mayor o menor peso dentro de Fatah y con más o menos apoyos de Israel y de EEUU.
No hay que perder de vista que Fatah controla la Autoridad Palestina y gobierna las áreas de Cisjordania mientras que Hamás gobierna la Franja de Gaza. Y no hay que olvidar que fue Hamás quien ganó las elecciones en 2006, triunfo no reconocido por Fatah, ni por Israel, ni por EEUU ni por la Unión Europea. Desde ese momento, Fatah no reconoce al Consejo Legislativo Palestino pese a que en virtud de los Acuerdos de Oslo es el parlamento legal.
Cualquiera de los candidatos, todos de Fatah o próximos, que pelean por el cargo puede llegar a acuerdos por su cuenta y sancionar el “acuerdo de paz” con quienes lo patrocinan. Especialmente quien ahora ejerce de primer ministro, Rami Hamdalá, es quien cuenta con más apoyos de Israel y EEUU.
Ya se le ha ofrecido el caramelo, en forma de dinero, si sucede a Abbas y acepta el “acuerdo de paz”. Se habla de hasta 40.000 millones de dólares para “desarrollo de industria y paliar el paro”. A cambio se le pide que coopere y “estabilice la situación”. Sin embargo, no parece que sea el candidato de Egipto y Jordania.
Y mientras, Hamás también se debate en su lío haciendo un movimiento extraño: ha pedido la celebración de un nuevo Consejo Nacional Palestino bajo los auspicios de Egipto. El 30 de abril tuvo lugar la última convocatoria de esa entidad, a la que no asistieron ni Hamás, ni la Yihad Islámica, ni el Frente Popular para la Liberación de Palestina-Comando General, ni el histórico Frente Popular para la Liberación de Palestina. La anterior, celebrada en enero, había sido boicoteada por los tres primeros por entender que debería haberse hecho fuera de Palestina para que pudiesen participar en él los representantes del exilio, es decir, los refugiados.
Este movimiento es extraño porque indica que es del interés de Egipto para promover a su candidato a la sucesión de Abbas. Sobre todo, porque al no reconocer Fatah la legitimidad del Consejo Legislativo Palestino, el Consejo Nacional Palestino se convierte en la única legitimidad existente y sería determinante a la hora de elegir al sucesor. Y ahí un candidato de consenso podría estar fuera del control de Fatah y, por lo tanto, sería más manejable para Egipto.

Notas:

(1) Alberto Cruz, “La nueva estrategia de Arabia Saudita: vender a Palestina para comprar la guerra contra Irán pasando por Líbano”. https://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article2309
(2) Alberto Cruz, “El grito de la calle árabe: “sin justicia no hay paz”,->El grito de la calle árabe: “sin justicia no hay paz”, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=36850
(4) Middle East Eye, “Palestinian foreign minister to press ICC on Israeli war crimes probe”, http://www.middleeasteye.net/news/palestinian-foreign-minister-press-icc-israeli-war-crimes-probe-1247363419

Alberto Cruz es periodista, politólogo y escritor. Su nuevo libro es “Las brujas de la noche. El 46 Regimiento “Taman” de aviadoras soviéticas en la II Guerra Mundial”, editado por La Caída con la colaboración del CEPRID y que ya va por la tercera edición. Los pedidos se pueden hacer a libros.lacaida@gmail.com o bien a ceprid@nodo50.org

BDS: CÓDIGO DE BARRAS 871

2018·05·16 • Fuente: Taxi amarillo, La Haine

Cambian de 729 a 871 el código de barras de Israel para evitar el boicot a sus productos

Hace tiempo de que se informó de que el código de barras que comenzase por 729 estaba fabricado en Israel, por lo que se recomendaba no comprarlo como forma de protesta a este régimen.



Ahora parece que han optado por cambiar este código para evitar que la gente compre productos de procedencia israelí. El código de barras indica la procedencia del producto, no quién o dónde lo vende, de ahí el error que se origina.

Lista de productos de Israel que podemos boicotear:

- FRUTAS: Mangos y melones CARMEL. Aguacate ecológico Ecofresh-Carmel.
- TECNOTRON: Fotomatones y otras instalaciones recreativas callejeras.
- NANAS: Estropajos jabonosos.
- PATATAS: Variedad Mondial, LZR (En Mercadona) variedad Vivaldi y Desiree.
- VINO: Carmel Mizrachi Wines, vinos de Israel.
- ESHET-EYLON: Clasificación automática de frutas.
- NETAFIM: Equipos de riego.
- MILONOT: Piensos para el ganado, Planta textil algodonera, Central de mecanización del algodón, Matadero de aves, Envasado de frutas, Procesado de frutas y hortalizas, Maduración y envasado de bananas, Centro de proceso de datos...
- DÁTILES CARMEL: Jordan Plains.
- AGUA MINERAL EDEN: Garrafas para surtidores públicos.
- MENNEN: Sistemas de monitorización de pacientes en cuidados intensivos.
- COSMÉTICOS REVLON: En casi todas las droguerías y perfumerías.
- AHAVA: Cremas, sales, lociones.
- BAÑADORES GIDEON OBERSON y GOTTEX.
- ROPA INTERIOR VICTORIAS SECRET, WARNACO, THE GAP, NIKE.
- APARATOS DE AIRE ACONDICIONADO JOHNSON, WHITE WESTINGHOUSE, AIRWELL y ELECTRA.
- EPILADY: Máquinas de depilación y masaje.
- VEET: Cera de depilación.
- INTEL: El mayor fabricante de microprocesadores del mundo.Fue la primera empresa extranjera que abrió una sucursal en Haifa en 1974.
- EMBLAZE: Esta compañía israelí por primera vez estará en la prestigiosa lista de compañías como Nokia y otras que desarrollan teléfonos móviles. Emblaze actuará en conjunción con la israelí Partner Communications, que opera bajo el nombre de firma de Orange.
- RAFAEL: Sistemas de seguridad para el hogar.
EMPRESAS EXTRANJERAS QUE APOYAN A ISRAEL:
McDonald’s, Timberland, Revlon, Garnier, Hugo Boss, Tommy Hilfiger, Calvin Klein, L’Oreal, Garnier.....
- JOHNSON & JOHNSON: En el 50º Aniversario de la Independencia de Israel, a Johnson & Johnson le fue concedido el mayor galardón, el Jubilee Award, en reconociemnto a su apoyo a la economía israelí.
- TELEFÓNICA: Adquiere gran parte de sus productos en Israel entre ellos, los multiplicadores de líneas, componentes para redes y sistemas de facturación de llamadas.

Fuente: Taxi amarillo, La Haine

NAKBA: 70 AÑOS

El devenir Nakba del mundo: A 70 años de la colonización sionista en Palestina

El necropoder es la forma en la que se estructura la colonización sionista en Palestina y el modo, por tanto en que ésta se proyecta en orden a producir una Tierra vacía, ahí donde pervivía por milenios una sociedad viva, diversa, multireligiosa y multilinguística así como enteramente cosmopolita.

Rodrigo Karmy Bolton (colaborador del Foro Palestina Libre de Zaragoza)

http://www.eldesconcierto.cl/2018/05/14/el-devenir-nakba-del-mundo-a-70-anos-de-la-colonizacion-sionista-en-palestina/

Solemos escuchar que, desde la fundación del Estado sionista de Israel para los palestinos aconteció la “nakba” o “catástrofe”. Tal “nakba” no es el nombre de una fatalidad histórica que se traduzca pasividad política, sino mas bien, la imagen mas pregnante de una lucha histórica que no comienza en 1948 sino mucho antes cuando aún la Palestina histórica estaba en manos británicas. Nakba, para los palestinos significa lucha. Cuerpos y lenguas, vidas y discursos enredados en la trama de las resistencias, articulados en las múltiples formas de lucha contra el último bastión propiamente “colonial” (Hillal, 2009).

El devenir nakba del mundo: A 70 años de la colonización sionista en Palestina
En efecto, la fuerza del nombre “nakba” implica situar el problema “palestino-israelí” como un conflicto de naturaleza colonial. Pero, más allá de las formas clásicas de colonización (la francesa y la británica), las diferentes formas que ha asumido el colonialismo sionista han llegado a articular lo que he denominado una “colonización inversa”: si los proyectos coloniales clásicos (desde el hispano-portugués al franco-británico) siempre condujeron su violencia a un movimiento orientado a la inclusión de los nativos a los cánonces impuestos por las respectivas metrópolis; el proyecto sionista hace exactamente lo contrario: se orienta hacia la expulsión sistemática de la población “nativa” (los palestinos).

A esta luz, la colonización ha sido excedida por un elemento crucial que, según Achille Mbembe condiciona la configuración del poder en el contexto colonial: el necropoder, la presencia de un poder de muerte que opera cada vez, en virtud de la existencia de un estado de excepción hecho regla (Mbembe, 2006). Para el colonizado –por cierto, en aquellos que habitaban bajo égida hispana-portugesa o franco-británica– todas las instituciones coloniales operan como una excepción hecha regla abriendo siempre la posibilidad de dar la muerte impunemente. En efecto, para Mbembe, el paradigma del funcionamiento necropolítico entendido como aquél poder característico de las diversas formas de colonización, sería Palestina. Quizás, el giro brutal que inaugura la colonización sionista, según el cual, no se trata de integrar al nativo, sino mas bien de expulsarlo, yace desde el principio cuando los grandes ideólogos del sionismo acuñaron una fórmula tan exacta como cruenta: un “pueblo sin tierra (el pueblo judío), para una tierra sin pueblo (palestina)”.

Nunca el proyecto sionista reconoció la existencia de la población palestina, menos aún, ha admitido su existencia como “pueblo”. Mas bien, su imposición fue, sintomáticamente ejercida desde la “negación” de la existencia de “nativos”. Esta tierra –la supuesta “Tierra prometida”- estaba enteramente vacía, dispuesta a ser cultivada por los nuevos colonos, entregada sin más a las laboriosas manos de aquellos que supuestamente “retornaban” después de milenios a su –también supuesto– hogar. Todo el discurso sionista se articula en función de esa producción del vacío: en esta Tierra no hay nada ni nadie. Como ha visto el historiador Schlomo Sand, el sionismo fue construido como un discurso estatal-nacional que hacía mutar la noción “espiritual” de la Tierra sostenida por la tradición rabínica, por una concepción “territorial” que terminaba por identificarla a una geografía particular (Sand, 2011). Y, como ha insistido Ilán Pappé, la producción de vacío como operación colonial, significó ejercer una verdadera “limpieza étnica de Palestina” que no comienza con la derecha israelí, sino con la propia fundación del Estado sionista (Pappé, 2015).

El necropoder es la forma en la que se estructura la colonización sionista en Palestina y el modo, por tanto en que ésta se proyecta en orden a producir una Tierra vacía, ahí donde pervivía por milenios una sociedad viva, diversa, multireligiosa y multilinguística  así como enteramente cosmopolita. Desde el Imperio Romano hasta el Imperio Turco-Otomano, Palestina ha sido habitada por muchas comunidades religiosas y linguísticas que siempre se mezclaron entre sí, conviviendo entre sí como un lugar clave de la cultura y la política Mediterráneas.

El proyecto sionista pretendió vaciar todo eso: desde la publicación de “El Estado judío” de Theodor Herzl hacia finales del siglo XIX, hasta la Declaración Balfour en 1917 que apoya explicitamente la creación de un “hogar nacional judío”, así como también, la llegada de las primeras comunidades sionistas, se trató de expansión, dominio y nunca de convivencia. Y, cuando decimos “convivencia” no queremos dibujar un paraíso, sino tan sólo un espacio cosmopolita, en el que crecían comunidades diversas que interactuaban entre sí.

En contra de la dimensión cosmopolita que componía a la sociedad palestina, el sionismo implantó el significante “judío” como un referente no ya religioso, sino estrictamente racial, no referido a la dimensión “espiritual” –como decía Sand– sino “territorial”. Por eso, el movimiento nacional palestino vivo desde principio de los años 20 siempre apostó por la creación de un Estado laico y democrático y nunca por la existencia de un Estado que llevara consigo alguna impronta étno-confesional (como ocurre con la noción de “judío” propuesta por Herzl y los ideólogos posteriores del sionismo). Que las NNUU haya anunciado la solución de los dos Estados desde 1948 y que –ya desde ese entonces– Israel haya hecho esa opción un imposible, nada tiene que ver con la voz palestina que ha estado en juego: un solo Estado sin referencia étnica alguna (Edward Said era partidario de un Estado binacional), en contra del discurso orientado a la producción del vacío y su necropoder.

Que la conmemoración de los 70 años de la nakba no nos paralice. Que nos abra las puertas para lo único que verdaderamente importa: la puesta en juego de una “intifada general” que pueda desactivar no sólo a la colonización sionista, sino a todos aquellas necropolíticas, cuyas formas de producción del vacío, no dejan de herir la cotidianeidad. Intifada frente a la nakba, levantamiento, revuelta, resistencia frente a la colonización, el poder y los modos necropolíticos de represión. Pues, si los palestinos traen consigo una fuerza mitológica consigo –en cuyas imágenes aún pueden descansar sus muertos– es aquella que impregna el término “intifada”. Como una invitación a la destitución de las formas de opresión, la intifada ha de ser una potencia destituyente cuyo estallido revoque los poderes (coloniales) establecidos y de a luz una imaginación ávida por volver a habitar lo que aún y a pesar de todo, podemos llamar mundo.



NAKBA. COMUNICADO FORO PALESTINA LIBRE

Comunicado urgente Foro Palestina Libre de Zaragoza
14-05-18, víspera de los 70 años de la Nakba

En otro tristemente predecible crimen perpetrado en Palestina contra las movilizaciones populares de protesta por el ejército sionista de ocupación, crimen masivo bendecido por el Estado español como parte de esa banda corrupta llamada "Comunidad Internacional", el número de víctimas mortales durante las últimas hora supera ya la cifra de 40 personas y los heridos se cuentan por miles.

Desde el Foro Palestina Libre de Zaragoza, que decidió retirar su convocatoria para mañana martes 15 Día de la Nakba para evitar la duplicidad de actividades en nuestra ciudad, 

HACEMOS UN LLAMAMIENTO A TODOS Y TODAS NUESTRAS VECINAS A SUMARSE A LAS MOVILIZACIONES EN SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO PALESTINO EN SU CONMEMORACIÓN DE 70 AÑOS DE RESISTENCIA A LA OCUPACIÓN, EL EXPOLIO, EL SOBORNO, EL ENGAÑO, EL APARTHEID Y LA LIMPIEZA ÉTNICA.

NO PASARÁN
VIVA LA RESISTENCIA DEL PUEBLO PALESTINO

Foro Palestina Libre de Zaragoza
foropalestina@gmail.com
www.foropalestina.org

DEBATE SOBRE REFORMA DE LA OLP EN LA CUMBRE DEL CONSEJO NACIONAL PALESTINO

Talk of PLO restructuring emerges ahead of top Palestinian council meeting



On the eve of the first general meeting of the Palestinian National Council in 22 years, the PLO is set to downsize dramatically. The PNC will convene in Ramallah April 30, and Al-Monitor has learned from PLO sources that as many as 600 of the body's staff members will be asked to take early retirement in the coming months.
PLO Executive Committee members Hanna Amireh and Assad Abdel Rahman have confirmed the restructuring plan. The main objective is reducing many of the PLO departments for which there are active ministries in the Palestinian government. Amireh told the Jordanian news site AmmanNet April 20 that the PLO’s departments of social affairs, youth, Jerusalem, education, diaspora affairs and military will be closed. The departments of refugees, planning, culture, media and the national fund will remain.


“When the PLO was responsible for all Palestinian affairs, this made sense, but now we have a government with relevant ministries and it doesn’t make sense to have such duplication,” Amireh, a leader with the People's Party, was quoted as saying by the Saudi Arab News April 22.
Traditionally, the PLO’s Executive Committee has acted as the Palestinian national leadership, with every member acting as a minister running a department with staff and budgets. “Executive Committee members will still have an office, one staff person, a secretary and a driver,” a PLO source told Al-Monitor on condition of anonymity.
Abdel Rahman, an independent member, confirmed to Al-Monitor that there is no need for so many staffers in the PLO when these areas are being addressed by the Palestinian government. “This move makes sense and helps save money and focus our budget,” he said.
While on the surface the decision appears to have been for economic reasons, there is clearly a much more important political message behind it that reflects the relationship between the PLO and the Ramallah-based government.
The Palestinian Authority was established when then-PLO Secretary Mahmoud Abbas signed the Memorandum of Understanding with Israel in September 1993. While the Palestinian Authority was established under the legal and political umbrella of the PLO it has grown to become much more important since.
Both Yasser Arafat and Abbas have led the two organizations at the same time with the dual title of Executive Committee chairman and PA president.
In addition to cutting down on PLO staff, the Ramallah-based leadership wants to reduce the number of delegates to the PNC. According to Al-Monitor's sources in the PLO, discussions are focusing on the need to cut the PNC membership in half from the current bloated number of delegates at 700.
The downsizing move comes at a time some analysts had expected Palestinians to revitalize the PLO amid the faltering peace process and the lack of Palestinian trust in the Palestinian Authority.
Abbas, who had threatened in 2012 to “throw in the keys” of the Palestinian government if the peace process didn't produce change, realized that Israel did not take his threat seriously. Reversing course, Abbas is now repeating that the Palestinian government “is a great achievement for the Palestinian people which we will not give up on.”
PNC member Hamadeh Faraneh told Al-Monitor that closing the PLO departments will weaken the body and not bring about the desired restructuring. “If the leadership were interested, it would have followed the recommendations of the preparatory committee that met Jan. 15, 2017, in Beirut with the express aim of determining how to improve the workings of the PLO,” Faraneh told Al-Monitor. “That meeting was attended by 13 Palestinian factions including Hamas, Islamic Jihad and others.”
Faraneh, a Jordan-based Palestinian author and political activist, expects that while Abbas needs the PNC to convene to strengthen his legitimacy as the leader of the Palestinian people, he will also use it to centralize power for himself and for his Fatah movement. “Don’t be surprised if Abbas is voted on unanimously in the opening session of the upcoming PNC in the same way that he was [proclaimed] leader of Fatah when it convened its seventh congress in Ramallah in 2016,” he said.
The move to downsize the PLO will have a direct effect on a number of small factions that have no real public backing. Abbas is clearly aiming to get rid of some dead weight in the organization, targeting PLO factions that have used the organization to get budget appropriations and jobs for their cadres.
But the big question is whether the expected downsizing and PNC meeting will further alienate the majority of Palestinians who live outside of Palestine or find a way to energize them.

Daoud Kuttab is a Palestinian journalist, a media activist and a columnist for Palestine Pulse. He is a former Ferris Professor of Journalism at Princeton University and is currently director-general of Community Media Network, a not-for-profit organization dedicated to advancing independent media in the Arab region. On Twitter: @daoudkuttab