La historia tras los ataques de Jerusalén

24-07-2017

Trump y Netanyahu están arrinconando a los palestinos
Middle East Monitor
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

A primeros de octubre de 2016, Misbah Abu Sbeih dejó en casa a su mujer y a sus cinco hijos y se dirigió a una comisaría israelí en el Jerusalén Este palestino ocupado. Al jerosolimitano de 39 años le habían citado para que se entregara y cumpliera un período de cuatro meses en prisión tras unas falsas acusaciones alegando “haber intentado golpear a un soldado israelí”.
Misbah está familiarizado con las prisiones israelíes, donde ha estado antes detenido por varios cargos políticos, incluyendo un intento de introducirse a rezar en la mezquita de Al-Aqsa. La mezquita de Al-Aqsa forma parte de un gran recinto conocido como Haram al-Sharif, que incluye –además de Al-Aqsa- la famosa Cúpula de la Roca y otros lugares musulmanes palestinos, venerados por los musulmanes de todo el mundo.

Se cree que Al-Aqsa fue la segunda mezquita en construirse, siendo la primera Masyid al-Haram, en La Meca. El sagrado Corán la menciona como el lugar desde el que el profeta Muhammad ascendió a los cielos, para lo cual viajó desde La Meca a Jerusalén. Para los palestinos, musulmanes y cristianos por igual, la mezquita adquirió un nuevo significado tras la ocupación israelí de la ciudad palestina de al-Quds (Jerusalén Este) en 1967.

Las escenas de soldados israelíes ondeando la bandera israelí sobre los cultos musulmanes y cristianos de la ciudad hace cincuenta años están grabados en la memoria colectiva de varias generaciones. Por tanto, no es sorprendente que el recinto de la mezquita de Al-Aqsa haya sido el punto principal de los enfrentamientos entre los fieles palestinos y el ejército israelí.

Entre los visitantes diarios a los sagrados santuarios musulmanes en Jerusalén figuran turistas no musulmanes, que reciben la bienvenida de la administración de al-Waqf, encargada de la custodia de los santos lugares, una práctica que data de hace 500 años. Incluso después de la ocupación israelí de la ciudad árabe, al-Waqf ha seguido siendo el la encargada de cuidar los lugares musulmanes, según lo dispuesto entre el gobierno jordano e Israel. Sin embargo, el proyecto israelí en la ocupada ciudad va mucho más allá de la propia mezquita.

El pasado abril, el gobierno israelí anunció un plan para construir 15.000 nuevas viviendas en el Jerusalén ocupado, contraviniendo el derecho internacional. La comunidad internacional reconoce a Jerusalén Este como ciudad palestina. También EEUU aceptaba el consenso internacional sobre Jerusalén, y los intentos del Congreso estadounidense de desafiar a la Casa Blanca a ese respecto fracasaron todos. Es decir, así fue hasta que Donald Trump llegó al poder.

Antes de su toma de posesión en enero, Trump había prometido trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén. El anuncio fue recibido con mucha satisfacción por los políticos de derechas y de extrema derecha de Israel. Muchos de los partidarios de Israel en EEUU vieron en esto una buena señal sobre la presidencia Trump. Aunque la embajada de EEUU aún no se ha trasladado oficialmente a Jerusalén, la nueva administración está enviando el mensaje de que ya no se siente obligada ante el derecho internacional respecto a los Territorios Ocupados.

No sólo está EEUU abandonando el papel que se confeccionó a medida como “agente de la paz” entre Israel y el liderazgo palestino, sino que está enviando un claro mensaje a Israel de que puede que ya no haya más presiones sobre ese gobierno respecto al Estatuto de Jerusalén. Como respuesta, las Naciones Unidas y diversas instituciones se han movido con rapidez para tranquilizar a los palestinos. La agencia cultural de la ONU, la UNESCO, ha sido la más activa a este nivel. A pesar de las presiones israelíes y estadounidenses, la UNESCO y la Asamblea General de la ONU han aprobado varias resoluciones en los últimos meses reafirmando los derechos palestinos en la ciudad.

Israel y EEUU se han movilizado para castigar a los palestinos por las decisiones de la UNESCO. La cosa empezó cuando la Knesset israelí empezó a promover leyes que dificultaban aún más la vida de los jerosolimitanos palestinos, incluyendo una ley que limita la llamada a la oración. La ley, que se aprobó en segunda lectura el pasado marzo, fue defendida por el primer ministro Benjamin Netanyahu. La policía amplió la siempre creciente lista de palestinos a los que no se les permite llegar a sus lugares de culto. La lista incluía a Misbah Abu Sbeih, quien fue repetidamente arrestado, golpeado y encarcelado por la policía israelí.

El gobierno israelí abrió después las compuertas de la expansión de asentamientos en la ciudad ocupada, después de estar parcialmente limitada durante la presidencia de Barack Obama. Fue, en parte, la respuesta de Netanyahu a la Res. 2334 de la ONU, que exigía parar de inmediato la construcción de asentamientos israelíes en Jerusalén y los Territorios Ocupados.

Al mismo tiempo, la nueva embajadora de EEUU ante la ONU, Nikki Haley, asumió la tarea de silenciar cualquier crítica internacional a la ocupación israelí, diciendo que los intentos internacionales de poner fin a la ocupación eran una forma de “intimidación”. Reforzado por el incondicional apoyo de EEUU, Netanyahu se lanzó hacia nuevos extremos. Cortó los vínculos de su país con la UNESCO y pidió el desmantelamiento de la sede de la ONU en la ocupada ciudad palestina.

Israel se anexionó ilegalmente Jerusalén Este en 1981, pero al no poder contar con la aceptación internacional de tal medida, el movimiento israelí parecía inútil. Ahora, Israel siente que los tiempos están cambiando y que la administración Trump le está ofreciendo una ventana de oportunidad para normalizar su ilegal ocupación y anexión de la ciudad. En los últimos meses, los palestinos han respondido de mil maneras. Han trabajado con varios países de todo el mundo desafiando los planes de EEUU e Israel. La mayor parte de los esfuerzos palestinos, aunque han tenido éxito hasta cierto punto, no han logrado detener a Israel en modo alguno.

Las turbulencias políticas se han traducido sobre el terreno en más violencia al desplegarse por la ciudad miles de soldados y policías de la ocupación israelí para restringir el movimiento de los palestinos e impedir que miles de fieles puedan llegar a Al-Aqsa. En una campaña masiva de seguridad han estado deteniendo a cientos de ellos. En ausencia de un liderazgo fuerte, los palestinos están cada vez más desesperados e indignados. La Autoridad Palestina está muy ocupada en sus propias y penosas luchas por el poder y parece no tener tiempo para los palestinos, que se han quedado sin la esperanza en un horizonte político y sin saber muy bien en qué dirección moverse. Aunque miles de palestinos han resistido tratando constantemente de llegar a Al-Aqsa o manifestándose para protestar, otros están “llegando a un punto de ruptura”.

Uno de ellos ha sido Misbah Abu Sbeih. Cuando llegó a la comisaría militar israelí, Misbah no se entregó sino que abrió fuego matando a un oficial del ejército israelí de la unidad “Yassam” y a otro israelí. Le mataron al instante. Otros ataques se sucedieron. El viernes 14 de julio, el día más sagrado de la semana en el calendario musulmán, tres hombres palestinos atacaron a los soldados israelíes y a los agentes de policía desplegados cerca de una de las puertas del Haram. Mataron a dos agentes israelíes y poco después unos soldados de la ocupación les mataban a ellos.

Es la primera vez que un ataque de esta naturaleza se registra dentro del recinto de Al-Aqsa. Desde 1967, sólo los israelíes habían utilizado armas en enfrentamientos violentos con los palestinos. Cientos de palestinos han muerto asesinados alrededor de este santuario sagrado a lo largo de los años. En Jerusalén, el pasado junio, cuando se dirigía a una multitud para celebrar el 50º aniversario de la ocupación militar israelí de la ciudad, el primer ministro Netanyahu declaró que el recinto de la mezquita de Al-Aqsa “estaría siempre bajo soberanía israelí”.

Empoderado por la administración Trump y respaldado por las tácticas de Haley ante la ONU, Netanyahu siente que su sueño de someter a Jerusalén Este se está realizando. Sin embargo, es probable que el precio del sueño de Netanyahu sea muy costoso. El día del ataque, varios palestinos murieron en diversas partes de Cisjordania y un niño de tres años de Gaza murió mientras esperaba un permiso para cruzar desde la asediada Franja a Cisjordania para recibir tratamiento. Los medios internacionales no han ofrecido ningún detalle sobre estos hechos.

Sin embargo, los ataques de palestinos armados contra soldados israelíes llenaron titulares por todo el mundo. Es probable que la violencia prosiga. Los palestinos, que están muriendo sin mucha cobertura mediática, están desesperados e indignados porque su ciudad santa se desmorona bajo las pesadas botas de los soldados, en medio del silencio internacional y el apoyo incondicional de EEUU al gobierno israelí.


El Dr. Ramzy Baroud lleva más de veinte años escribiendo sobre Oriente Medio. Es un columnista internacional, consultor de medios, autor de varios libros y fundador de PalestineChronicle.com. Su último libro es “My Father Was a Freedom Fighter: Gaza’s Untold Story” (Pluto Press, Londres). Su página web es: www.ramzybaroud.net


Fuente: https://www.middleeastmonitor.com/20170717-the-story-behind-the-jerusalem-attack-how-trump-and-netanyahu-pushed-the-palestinians-into-a-corner/


Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelión.org como fuente de la misma.

EL "DISTRITO REBELDE" Y LA ANP


lunes, 3 de julio de 2017

Distrito rebelde

No, no es una denominación de "Los juegos del hambre". Es la denominación que los miserables de la mal llamada Autoridad Palestina acaban de utilizar para referirse la Franja de Gaza que gobierna Hamás. Quienes van de solidarios con Palestina y mantienen relaciones con este hatajo de miserables -la mal llamada Autoridad Palestina y el partido que la sustenta, Fatah- son responsables de todo lo que está ocurriendo. Sin discusión y sin medias tintas.

Los miserables de la mal llamada Autoridad Palestina acaban de dar otra vuelta a la tuerca contra Hamás y han negado el permiso de viaje al extranjero -incluso a hospitales israelíes- a pacientes con cáncer y otras enfermedades muy difíciles de tratar en los hospitales de Gaza ante la falta de instrumental adecuado y medicamentos. Según el propio Ministerio de Salud de la mal llamada Autoridad Palestina hay entre 3.000 y 4.000 pacientes que necesitan tratamiento médico inmediato, básicamente por dolencias relacionadas con el cáncer y problemas de corazón. De ellos 1.600 estaban siendo tratados en Israel y Jordania que ahora ya no lo reciben. El resto no pueden salir para ser tratados en otros países como Egipto.

Por el contrario, quien se hace pasar por presidente de la mal llamada Autoridad Palestina ha autorizado a un gato para ser tratado en Israel de una rotura de pata. No es broma.


La medida de negar los permisos para el tratamiento médico se ha tomado el 26 de junio y ya ha causado la muerte de 9 de esos pacientes. Esta infame medida se suma a otras como la reducción del suministro de electricidad a la Franja a cuatro horas diarias,  la reducción del sueldo a los funcionarios en porcentajes que van del 30% al 50% y al impago de salarios a los ex prisioneros políticos de Hamás.

Ese hatajo de miserables de la mal llamada Autoridad Palestina y quienes les apoyan, allá y acá, no están contentos con todo ello y anuncian "más medidas dolorosas y sin precedentes" para doblegar a Hamás y obligar a esta organización a aceptar los "acuerdos de conciliación" que suponen, simple y llanamente, su rendición. Entre esas medidas están "detener cualquier compra que pueda beneficiar a la Franja, sea combustible, electricidad, medicinas, gastos escolares o universitarios y así sucesivamente".

La situación es cada vez más desesperada en la Franja y está obligando a Hamás a hacer juegos malabares, desde pactar con personajes siniestros como Mohammed Dahlan -a quien se acusa de estar detrás del asesinato de Yasser Arafat-, un antiguo miembro de Fatah, hasta buscar desesperadamente algún acuerdo con Egipto para que sea posible el suministro de electricidad. En un movimiento que tal vez indique que se está a punto de lograr un acuerdo en ese sentido, Egipto ha enviado a la Franja un millón de litros de gasóleo que ha permitido un pequeño aumento, coyuntural, de las horas que los gazatíes pueden tener electricidad, pasando de cuatro a seis.

Las medidas infames que esta adoptando ese hatajo de miserables de la mal llamada Autoridad Palestina se enmarcan en la estrategia de EEUU para favorecer a Israel en todos los ámbitos internacionales y de los países árabes en el conflicto con Qatar, a quien dieron un ultimátum que cumple hoy aunque se ha prorrogado dos días más, para que -entre otras cuestiones- rompa con los Hermanos Musulmanes de los que forma parte Hamás.

Lo que todos quieren es eliminar o debilitar al "eje de la resistencia" contra Israel, del que los palestinos son el eslabón más débil. Se liquidaría así la causa palestina y los sátrapas árabes del Golfo tendrían la excusa perfecta para normalizar las relaciones con el régimen fascista de Israel que vienen buscando desde hace más de una década.

La mal llamada Autoridad Palestina está hundiendo a la Franja de Gaza aún más en la miseria. Cuando el desempleo esta en el 47% oficial y el número de personas bajo el umbral de la pobreza alcanza el 65% (también oficial), en una situación en la que no se ha reconstruido prácticamente nada de todo lo destruido por el régimen fascista de Israel tras la última matanza, se puede entender cuál es el grado de insidia de ese hatajo de miserables de la mal llamada Autoridad Palestina (y de quienes la apoyan). El bloqueo israelí no ha podido doblegar a un pueblo pero pese a ello, o por ello, se suman ahora las medidas de la mal llamada Autoridad Palestina.

La Unión Europea, tan escrupulosa con otros países y situaciones (y con sus famosos y muy democráticos valores), calla. Las famosas organizaciones de "derechos humanos" de fama internacional, también. Los progres dan cobertura política a estos miserables. No hay excusa para el silencio o la complicidad con lo que está ocurriendo.

El Lince

La Autoridad Palestina corta la electricidad a Gaza


En la tienda de electrónica de Imad Shlayl en la ciudad de Gaza, los clientes que entran en masa en el establecimiento solo están interesados en dos productos: luces LED y baterías para encenderlas.
En la ya de por sí empobrecida Gaza, sus habitantes han tenido que aprender a adaptarse a vivir con tan solo entre dos a cuatro horas de electricidad al día
Los ánimos se calentaron a finales del mes pasado, coincidiendo con la escalada de tensión con Hamás, un grupo islamista que  hace diez años arrebató el control sobre Gaza a las fuerzas leales a Mahmud Abás, el presidente de la Autoridad Palestina. En este contexto, Abbas decidió impulsar nuevos recortes en el suministro de electricidad. Ahora, la escasez marca el día a día de los habitantes de la Franja: se levantan a medianoche si hay luz para poner una lavadora o para encender las bombas de agua.
Solo unos pocos ricos tienen acceso a un suministro de electricidad frecuente y constante que les permite tener luz, nevera, televisor, internet y un ventilador con el que combatir la ola de calor de este verano.
Antes vendíamos todo tipo de productos”, indica Shlayl. “Ahora las cosas han cambiado. Solo vendemos baterías y cargadores. La crisis es de tales dimensiones que estamos vendiendo unas cien baterías al día en comparación con las veinte que vendíamos en un día normal”.
Gaza necesita 430 megavatios de electricidad para satisfacer las necesidades energéticas diarias de su población, pero solo recibe la mitad.  La única central eléctrica de la Franja suministra 60 megavatios de electricidad y ahora se está quedando sin combustible. Israel suministra el resto, previo pago de la Autoridad Palestina desde Cisjordania. 
La decisión de Abás de recortar el suministro de electricidad a Gaza se suma al hecho de que este territorio sufre desde hace once años los efectos de un bloqueo orquestado conjuntamente por Israel y Egipto. Abás se ha convertido en una figura tremendamente impopular entre los habitantes de Gaza, que se preguntan qué le empuja a castigar a dos millones de palestinos en lo que parece un intento de obligar a Hamás a ceder el control sobre el territorio.

Culpables: ¿Hamás, Israel, Abás?
Aunque la situación actual le ha permitido hacer negocio, Shlayl está indignado con unos recortes de suministro que tienen un impacto en la calidad de vida de los habitantes de Gaza y que afectan a todos los aspectos de su día a día: desde el suministro de agua potable a los servicios de urgencias de los hospitales.
No he hecho nada como para que me castiguen. Es la peor situación que puedo recordar, pero creemos que irá a más”, indica. “No solo afecta al suministro de electricidad, vamos a peor”.
Además de reducir el suministro de electricidad, la Autoridad Palestina ha recortado en más de un 30% los salarios de sus funcionarios en la Franja. Miles de funcionarios protestan en las calles de Ciudad de Gaza.
Los habitantes también culpan a Abás del retraso en la obtención del documento necesario para salir de Gaza cuando se requiere tratamiento médico. Lo cierto es que no está claro quién es el responsable de esa situación.
Los problemas de Gaza, con un desempleo que es estructural, son todavía más evidentes en las zonas más pobres.
En el campamento de refugiados de Al Shati, situado en Ciudad de Gaza, localidad natal del líder político de Hamás, muchos bloques de apartamentos están a oscuras y solo unos pocos tienen algo de luz.
Ayman Nasser, de 32 años, vende palomas y pollos en una caseta de una sola estancia situada al lado del principal mercado del campamento. Se ha sentado en la calle con sus amigos en busca de un poco de aire fresco. La luz de su teléfono móvil ilumina su cara mientras que una luz que funciona con pilas ilumina su tienda.
Parte del problema es que nadie nos da ningún tipo de explicación. ¿A quién deberíamos echarle la culpa? ¿Hamás, Israel, Abás?”, se pregunta.
Un amigo, Ashraf Kashqin, interrumpe la conversación: “Se trata de una estrategia política pero somos nosotros los que sufrimos las consecuencias de este enfrentamiento”.
Una pregunta que todos los palestinos de Gaza se hacen es qué objetivo persigue un envejecido y lejano Abás con estas medidas. Se preguntan si el objetivo final de los recortes de suministro es provocar una revuelta contra Hamás, en la línea de las manifestaciones contra los recortes de suministro de enero.

"Los gazatíes no se levantarán contra Hamás"
El mes pasado, un alto miembro del Gobierno de Fatah en Cisjordania indicó que con esta medida, la Autoridad Palestina, que ha estado pagando 12 millones de dólares al mes por la electricidad que Israel suministra a Gaza, quiere que Hamás se quede sin fondos. 
Sin embargo, muchos observadores se cuestionan el momento, el motivo y el impacto real que tendrán estos recortes de suministro sobre la población.
Entre ellos destacan los grupos de derechos humanos, como Amnistía Internacional, que han alertado de que esta crisis de Gaza se está convirtiendo en una crisis humanitaria que ya está afectando a hospitales y a instalaciones de tratamiento de residuos.
Durante diez años, el bloqueo ha privado ilegalmente a los palestinos de Gaza de sus derechos y necesidades más básicas. Tras un bloqueo ilegal y tres conflictos armados, la situación económica y las condiciones humanitarias se han deteriorado gravemente. Los últimos recortes en el suministro de electricidad podrían hacer que una situación penosa se convierta en una catástrofe humanitaria”, indica Magdalena Mughrabi, de Amnistía Internacional.
En cuanto a los motivos que han llevado a Abás a impulsar estas medidas precisamente ahora, Mohameir Abu Sa'da, analista y profesor de Ciencias Políticas en la universidad Al Azhar indica que Abás es el único que tiene la respuesta.
Sinceramente, no me creo lo que ha estado repitiendo los últimos tres meses: que impulsará medidas excepcionales contra Hamás y lo presionará para que este ceda el control de Gaza. No me lo creo porque entonces no se entiende que haya esperado diez años”, afirma.
El analista señala que “si [Abás] lo hubiera hecho cuando Hamás se hizo con el control de la ciudad, se habría salido con la suya. Ahora Abás no está castigando a Hamás sino a dos millones de palestinos. Los líderes de Hamás tienen generadores gigantes. Son los habitantes más pobres los que sufren”.
Tampoco tiene sentido cortar los salarios de las personas que se supone que son las más leales a la Autoridad Palestina y a Abás. ¿No son las mismas personas que han sido detenidas y torturadas por Hamás?”, pregunta.
Sa'da no cree que con esta medida extrema contra Gaza, Abás consiga lo que se propone y subraya el hecho de que Hamás ha sobrevivido a una década de bloqueo y a tres guerras contra Israel.
Cada vez que presionan a Hamás, estos se inventan alguna forma de esquivar el asedio”, indica. “No es una forma efectiva de luchar contra Hamás. Abás se equivoca si cree que los palestinos de Gaza se alzarán contra Hamás”.
Taher al Nounou, un asesor de Haniyeh, primer ministro de Gaza, insinúa que esta crisis se ha generado para desviar la atención y que nadie hable de los fracasos de Abás: “Abás quiere crear un clima hostil contra Hamás en Gaza, pero no lo ha conseguido. El proyecto político que impulsa desde hace once años ha fracasado porque nadie le pregunta qué ha hecho por el pueblo palestino durante ese espacio de tiempo”.
Cree que las medidas impulsadas por Abás no traerán más que problemas a los palestinos: “En el pasado, si preguntabas a la gente quién era el responsable de los problemas de Gaza, te contestaban que Israel, Hamás y tal vez Abás. Si ahora les preguntas, te contestarán que es culpa de Abás”.

Gaza sin apenas suministro de agua potable ni electricidad

El pasado mes de abril saltaron las alarmas sobre la grave crisis energética en la franja de Gaza; a la reducida operatividad de la única central eléctrica, seriamente dañada por bombardeos israelíes, se sumaba el corte de suministro de fuel para el funcionamiento de generadores eléctricos.
Dos meses después y tras diez años de bloqueo la condiciones de vida de la población gazatí raya la supervivencia. Todos los servicios básicos se han deteriorado gravemente, en especial los de salud, abastecimiento de agua y saneamiento; se calcula que diariamente se vierten al mar unos 110 millones de litros de aguas residuales sin apenas ser tratadas.

Un ciclo: el agua del mar debe ser desalinizada para abastecer de agua potable a los habitantes, para ello se necesita electricidad; el agua contamina los peces que sirven de alimento y sustento de muchas familias en la franja. Una población asediada por el bloqueo que en el mar y la playa tiene uno de los pocos respiros, ha sido advertida por las autoridades de que corre el riesgo de enfermar por la contaminación del agua.
De nuevo se alzan voces llamando la atención del mundo entero, sin que parezca surtir efecto, sobre la insostenible situación de los dos millones de seres humanos que sobreviven en Gaza, desde el Centro Palestino de Derechos Humanos (PCHR), que ha emitido un comunicado, al relator especial de la ONU, Michael Lynk.

Debido a la ocupación de Palestina, la Autoridad Nacional Palestina debe pagar a Israel los impuestos sobre el combustible, a lo que se negó en el pasado mes de abril, ahora ocurre lo mismo con el suministro de agua potable; siendo los habitantes de Gaza los perjudicados por ello. En algunas zonas de Gaza los cortes de agua han superado los cuatro días.

En su comunicado el Centro Palestino de Derechos Humanos (PCHR) hace hincapié en que la Franja de Gaza sigue siendo un territorio ocupado, por lo que las autoridades israelíes tienen responsabilidades hacia ella y sus habitantes. Por ello “hace un llamamiento a las autoridades israelíes para que cumplan sus obligaciones con respecto a la población de la Franja de Gaza, como potencia ocupante, de conformidad con el derecho internacional humanitario, y garantizar el acceso de los civiles a los servicios básicos necesarios, la planta de electricidad en Gaza”.

PCHR también “exhorta a las partes que administran el sector eléctrico en Gaza y Ramala a que resuelvan inmediatamente esta crisis para evitar que la Franja de Gaza se deteriore más. El PCHR advierte asimismo de las graves consecuencias de la crisis, que afecta a todos los sectores vitales, incluidos los servicios básicos, que necesitan los 2 millones de palestinos que viven en la Franja de Gaza, como el abastecimiento de agua, el desmantelamiento de los centros sanitarios, fallo de las depuradoras y del sector educativo”.

 Rumbo a Gaza

Más de 200 presos palestinos se suman a la huelga de hambre

Varios sectores de la sociedad palestina han apoyado a los huelguistas.

Este domingo la huelga de hambre alcanzó los 35 días de duración. Cuando se cumplan 37, el presidente Trump estará en Belén para reunirse con su par de Palestina, Mahmud Abás.

Un total de 220 prisioneros palestinos en cárceles israelíes se sumaron este domingo a la huelga de hambre indefinida que 1.300 prisioneros de esa nacionalidad iniciaron desde el 17 de abril pasado.
La protesta, que siguen unos 800 presos según Israel, exige una mejora de las condiciones de encierro, que pasa por ampliar el régimen de visitas de familiares y terminar con el aislamiento y las detenciones administrativas, que permiten a las autoridades israelíes detener sin cargos ni juicios por tiempo indefinido. La ONU ya ha instado a solucionar huelga de hambre de presos palestinos en Israel.
Esa medida de las autoridades israelíes les permite mantener arrestada a una persona prácticamente por tiempo indefinido sin que se le presenten cargos o se le acuse formalmente ante un tribunal.
Dentro de las demandas de los huelguistas también sobresalen el derecho a la educación superior y el tratamiento médico adecuado.
Israel insiste en presionar a presos palestinos en huelga. Médicos israelíes de las clínicas penitenciarias han ofrecido atención a los presos bajo la condición de que abandonen su ayuno, sin embargo, los reos rechazan tal petición. 
Por otra parte, tanto en la Cisjordania ocupada y la Franja de Gaza se multiplicaron las expresiones de solidaridad con los presos huelguistas.
La huelga, que hasta este domingo sumaba 35 días, coincidirá con la visita del presidente estadounidense Donald Trump, quien este martes estará en Belén (Cisjordania) para reunirse con su homólogo palestino, Mahmud Abás.
Previamente Trump estará en Israel con el objetivo de promover nuevas conversaciones con Palestina.

TeleSur  22 mayo 2017

LIBERTAD Y DIGNIDAD. Concentración en Zaragoza 18-05-2017



LIBERTAD Y DIGNIDAD



En solidaridad con la huelga de hambre de las presas y presos palestinos y contra las políticas criminales de la ocupación israelí

 Zaragoza 18-05-2017

En mayo de 1948, hace 69 años, la Nakba asesinó a centenares de familias, expulsó a 800.000 personas de sus hogares e impuso el estado sionista de Israel en un territorio llamado Palestina. El sionismo repite la historia de todo invasor: su tierra prometida estaba vacía, en ella no vivía nadie y toda esa sangre no corrió jamás.




Desde el pasado 17 de abril de 2017, Día Nacional del Preso Político Palestino, unos 1.800 presos y presas se encuentran en huelga de hambre en las cárceles israelíes en protesta por la ilegalidad y la inhumanidad de su encarcelamiento, las detenciones administrativas, las humillaciones, las torturas, el abandono y la violación sistemática de sus derechos fundamentales. Como respuesta, el estado sionista de Israel ha agravado la represión y el aislamiento, prohibido las comunicaciones y dispersado a los presos.
Autoridades locales e internacionales de toda calaña evitan el tema. Aunque la situación es terrorífica e infrahumana, la unidad de la causa palestina dentro de la cárcel es mucho mayor que en ninguna otra parte. Quizá sea porque el encierro y la tortura hacen a todos iguales y facilitan la unión en una lucha justa y legítima.
Todo es muy distinto cuando las jerarquías, los privilegios y el poder entran en juego. Eso lo sabe muy bien el sionismo, como cualquier invasor colonial: su estrategia de extorsión, chantaje y soborno funciona de maravilla. Su socio, el presidente de los Estados Unidos, lo acaba de comprobar reuniéndose con la presunta máxima Autoridad Palestina en la enésima farsa de esta historia. Sus socios de la Unión Europea callan, como siempre, metidos hasta el cuello como cómplices del genocidio.
Estamos hablando de SIETE décadas de crímenes de todo orden. ¿Queréis hablar de refugiados? Aquí tenéis 7 millones. ¿Queréis hablar de genocidios? Aquí tenéis 69 años. No hay un estado en el planeta que haya violado más veces el derecho internacional con más apoyo de la llamada “comunidad internacional”. El drama sigue a base de asesinatos, demoliciones, incendios y ampliación de las colonias. El pasado 11 de mayo, otro manifestante fue acribillado por soldados israelíes en la ciudad de Ramallah. Pocos días antes, una niña de 5 años y un varón de 59 morían en Gaza porque las autoridades israelíes negaron su permiso de salida y no pudieron recibir tratamiento médico. El lunes 15, Mohamed Mayid Bakr, pescador palestino de 23 años, fue asesinado por Israel en aguas de Gaza cuando pescaba junto a su hermano. Casos como estos se repiten con total impunidad, todos los días, en todas partes de ese territorio.
Marwan Barghouti ha llamado “Batalla por la Libertad y la Dignidad” a la huelga de hambre de los prisioneros palestinos. ¿Cuáles son las armas de cada bando en esa batalla? ¿Por qué siguen hablando de “conflicto” para referirse a una ocupación genocida? ¿Por qué hablan de terrorismo para referirse a la resistencia de un pueblo invadido? ¿Por qué hablan de democracia para referirse al secuestro y la tortura de miles de presos, muchos sin condena, entre ellos más de 300 niños? ¿Por qué siguen mareando la perdiz de la presunta y absurda solución de los “dos estados”, haciendo la rosca a los asesinos y riéndose de las víctimas?
Como nuestros hermanos y hermanas allí, nosotros y nosotras aquí repetimos que no vamos a callar, que no nos rendiremos y que nuestra voluntad no se quebrantará. La huelga de hambre es un medio legítimo, como cualquier otro, contra la violación sistemática del Derecho Internacional. Ese propio Derecho reconoce la legítima resistencia de todo pueblo ocupado y ampara al Pueblo Palestino, pero quienes firmaron esas normas son los mismos que colaboran en su exterminio.
Solo el fin de esta ocupación brutal permitirá una paz justa e integral, pero Israel ha detenido a más 800.000 mil palestinos en 50 años. Eso equivale al 40% de los varones del territorio palestino ocupado. 5.600 siguen en las celdas de la ocupación. La ley israelí permite el colonialismo, el castigo colectivo y el racismo para robar la tierra, expulsar al pueblo palestino y arrancar sus raíces.
Pero no hay tribunal, ejército, mentira, traición o dinero que pueda robar la dignidad a la lucha de un pueblo. La huelga continúa porque Israel no deja otra opción. El Pueblo Palestino siempre ha tenido que sacrificarse por los derechos que le han sido negados, y lo mismo han tenido que hacer sus presos. LIBERTAD Y DIGNIDAD es el nombre de esta huelga porque no hay paz posible entre opresor y oprimido, solo sumisión y esclavitud. No hay paz cuando hay injusticia. No hay paz entre prisionero y carcelero. La libertad es el único camino para la paz. Las presas y presos palestinos no están solos, millones de personas en todo el mundo estamos con ellos.




Por eso exigimos a los representantes del Estado español en todos sus niveles, y muy especialmente al Ayuntamiento de Zaragoza y la Diputación General de Aragón:
- instar al gobierno israelí a cumplir, de una vez por todas, con el derecho internacional humanitario y parar la gravísima violación perpetrada contra los presos políticos palestinos y el IV Protocolo de la Convención de Ginebra.
- desmarcarse del silencio y la complicidad con que la comunidad internacional viene tolerando y apoyando la ocupación y las acciones criminales del estado de Israel, así como emprender las acciones oportunas para condenar una violación sistemática de derechos que cumple siete décadas de antigüedad.
- tomar, de una vez por todas, las medidas contempladas en esas mismas normas y actuar en consecuencia cancelando cualquier tipo de cooperación diplomática, comercial, cultural o deportiva con el estado de Israel.
- escuchar, por una vez, la denuncia de la sociedad civil y cumplir, por dignidad y legalidad, con los deberes y las obligaciones encomendadas en la legislación internacional, los tratados firmados por la Unión Europea y su reconocimiento en la Constitución Española.
- reconocer la vergüenza que supone el hecho de que esas acciones hayan de ser emprendidas en respuesta al reclamo de la sociedad civil y no de forma inmediata y automática.
- pedir disculpas al Pueblo Palestino por los años de silencio, connivencia y complicidad con los crímenes de quien ocupa su territorio, destruye sus viviendas y cultivos, mata y encarcela a sus familias y acusa de terrorista a todo aquel que, contra toda forma de racismo, apele al derecho internacional para que este no se convierta (si no lo es ya) en letra muerta.
Insistimos: “contra toda forma de racismo”, y el sionismo es una de ellas.

El crimen es la ocupación
Justicia y libertad para las presas y presos políticos palestinos
VIVA PALESTINA LIBRE


FPLZ – 18 mayo 2017